viernes, 21 de diciembre de 2012

Segunda temporada. 1º Capítulo

Entonces me desperté de un largo sueño. Al abrir lentamente los ojos, pude observar que estaba tumbada entre paredes grises y en la sala había máquinas. Así que pensé que estaba en un hospital. En frente mío estaban mis amigas y yo estaba en una camilla. Me costó reaccionar a lo que estaba viendo. Tal vez por todos esos tubos que se metían en mi piel y me metían algún tipo de analgésico o por el sueño que tenía. 
- Chicas, ¡Ana se ha despertado!- dice Lidia
- ¿En serio? ¡Ah!- grita Mireia
- Coño, Mireia no grites, no ves que lleva dormida una semana. - se queja Berta
- ¿Chicas? ¿Donde estoy?- pregunto
- ¿No te acuerdas? Vale, una pregunta absurda teniendo en cuenta lo que acabas de preguntar. Pues yo te lo cuento. ¿Te acuerdas de esa fiesta en casa de Nacho? (si no os acordáis os dejo un link AQUÍ) Pues, resulta que fuiste a beber de tu vaso de agua y no era agua, era tequila. Como vimos que te encontrabas mal te llevamos a casa.
- ¿Y por qué estoy en el hospital?
- Cuando te dejamos en casa te desmayaste o algo y tus padres te trajeron al hospital. Te había dado un coma etílico o algo así. 
Me puse las manos en la cara para intentar concentrarme, recordar algo de lo ocurrido. Nada, lo único que conseguí fue un dolor de cabeza.
- Bueno...¿Y qué ha pasado en mi ausencia?- pregunté con ganas de cotilleos e información.
-No mucho
- Tenemos un examen de historia la semana que viene
- Vaya mierda
Hablamos del colegio y de algunos rumores sobre el profesor chiflado muy interesantes.

Al cabo de unas horas me hicieron unas pruebas, parecía que respondía bien y me recomendaban no beber. Mis padres me llevaron a casa. Me empezaron a regañar, una pelea horrible. Yo les intentaba explicar que no pretendía haber bebido que alguien me puso tequila en mi vaso. Ellos no me escuchaban. Me dijeron que me fuese olvidando de salir del chalet en dos meses. Entiendo lo que han podido sufrir. Pero yo soy la que se acaba de despertar después de haber estado durmiendo una semana. Así que me metí en mi cuarto y me tumbe sobre la cama. Me puse música y empecé a pensar y pensar. Acabé llorando. 

Sonaba:


No se porqué entró mi hermano a mi cuarto. Me vio llorando. Yo me limpié los ojos como pude.
- Ana- estaba llorando- no vuelvas a hacerme esto. Ha sido la peor semana de mi vida. ¿Qué hubiese pasado si no hubieras despertado? -se le cortó la voz.
Le abracé y le susurré; Pero eso no ha pasado, estoy aquí, no volverá a pasar.
- Claro que no, no lo voy a permitir. 
Sonreí
- Lo digo en serio pienso ir a todas las fiestas que vayas.
- ¿En serio?
- Si, como vea a alguien que te toca, se va a enterar.
- Bueno, bueno, tranquilicémonos un poco. No me va a pasar nada, pero gracias por ser tan protector.
-Vale, ¿Quieres jugar al mario kart?
- Si, hace mucho que no jugaba. Te voy a machacar
- Ya, creo que aun no has vuelto en sí completamente.
Le pegué cariñosamente mientras nos dirijamos al salón. El día acabo rápido. Jugamos al mario kart, después vimos una película antigua y cenamos sandwiches de queso y jamón. Me tumbé en mi cama y me eché a dormir. Mañana iba a ir al colegio, yo no pienso perderme más clase, dentro de nada hay exámenes finales y tengo que sacar buena nota. Que cuarto de la ESO no es fácil.

Me despertó una canción de la radio. Me levanté de la cama en ese instante. Me puse una camiseta de tirantes rosa y unos pantalones blancos. Añadí a ese look una pulsera dorada. Me peine. Desayune. Me lave los dientes y fui al instituto. Mi hermano me acompañaba.




Empuje la gran puerta del instituto. Un grupo de chicas de me miraban asombradas y cotilleando. Seguí andando. Subí las escaleras. Continué andando. Gire y entré en mi clase. Todo el mundo mirándome y diciendo "¿Qué tal Ana?" "¿Estás bien?" "Estábamos preocupados". Que gente más falsa. Contestaba con una sonrisa a todas esa serie de mentiras. Vi que entraba por la puerta Lidia, así que me fui con ella. 

- Tía me están agobiando
- Tranquila, eres la gran noticia del mes
- Ya, pues lo odio.
- Jaja
Me fui a mi sitio. Deje la mochila y colgué mi abrigo y mi bufanda negra. Me encontraba un poco menos agobiada. Entró Mireia a clase y detrás de ella la profesora de lengua. Suspire. Las dos primeras horas de clase pasaron sorprendentemente rápido.

Salimos Lidia, Mireia y yo a buscar a Sofia y Berta. En el pasillo se oían murmullos y podía distinguir en ellos mi nombre. Lo ignoré. Salimos juntas al patio y nos sentamos en un viejo banco. Les conté lo sentimental que se había puesto Adrian conmigo, no quería que sufriese tanto por mi. Ellas se sorprendieron por escuchar esa extraña faceta de mi hermano. Berta nos contó unos cotilleos de varias personas.


Yo me fui al baño sola. Entre en el instituto y cruce el pasillo. Entre en el baño e hice mis necesidades. Salí. Cruce el pasillo y oí un ruido que venía de una clase oscura. Gire la cabeza y me quede petrificada como una escultura. No podía moverme. La imagen de un chico y una chica besándose era mi mayor miedo, mi mayor inseguridad, una pesadilla. No entendía nada hasta que vinieron recuerdos en brillantes destellos. Todo lo que había creído vivir había sido un sueño, lo había soñado en mi semana en coma. Como ha podido ser todo tan real, el amor, la amistad, la traición, el dolor, el dolor si que es real. Es muy real. Mis piernas se tensaron no podían con mi peso y mi cuerpo empezó a derrumbarse sobre el suelo. Acabé tumbada allí, en el frío suelo. 
Así acaba el segundo capítulo de la segunda temporada de Despierta.



No hay comentarios:

Publicar un comentario