martes, 11 de febrero de 2014

2 temp. capítulo 10

Recibí un mensaje: "Nos vamos a la bolera. Vente. No acepto un no por respuesta".

 

La contesté aceptando. Sonreí. Me encanta la bolera, se me da muy bien. Si fuese un deporte, le pediría al profesor de educación física ir a la bolera todos los días. Estoy segura que sacaría un notable. Sería un sueño hecho realidad. Cuando acabé de ponerme mi vieja camiseta blanca con rayas azules y mis nuevos vaqueros cortos de tiro alto. Me puse a buscar como loca mi bolso marrón en el que metí unos calcetines porque iba a llevar unas sandalias también marrones. Busqué mi iPod y fui a la bolera.
thepolyvorecollection:


Untitled #398 by im-emma featuring tan flats





Llegué y me estaban esperando en la entrada.
¿Estáis preparadas para que os de una paliza? - dije en un tono de voz alto
Ellas se rieron. Entramos todas juntas y después de pagar por nuestra partida, nos dieron los zapatos de bolera. A mi siempre me han gustado, son adorables. Después de ponernos los zapatos empezamos la partida y hablamos mientras esperábamos nuestro turno.
Ana está ganando chicas. Tenemos que impedirlo. - chillaba Berta entre risas.
Va a ser imposible.- dije con satisfacción.
Me quedé vigilando las bolas que salían de la vieja maquina. Pronto le tocaría a Berta y su famosa bola rosa aun no había salido. Para acelerar la partida, la avise.
- ¿Donde coño esta mi bola?
Me reí. Berta se levantó en busca de una bola rosa.

"Maldita sea" pensó la joven de pelo rubio, "¿dónde habrá otra bola rosa?". La forma de caminar de Berta, era como si el suelo fuese una pasarela y las personas de su alrededor el publico. Tenía que impresionarles y lo hacía. Los chicos que se fijaban en ella, caían rendidos a sus pies y, después de conocerla, no pueden separarse de ella. Ese es el encanto de Berta, atrae tanto su físico como su personalidad, es una chica especial. Y en ese momento, había solamente un persona haciendo de público, un chico un poco bajo con el pelo oscuro y desmelenado, pero le hacía más interesante y misterioso. Aunque claro, Berta no lo había notado. La chica vio, por fin, una bola rosa. Fue a cogerla, notó que un chico la miraba. Él se acercó.

Mientras Lidia esperaba su turno. Estaba pendiente del teléfono porque las chicas hablaban de alguna serie que ella no había visto. Sonó una melodía y rápidamente vio que era una notificación del whatsapp. Al mirar de quien era, se quedó parada en la silla como un coche estropeado en medio de la carretera. El mensaje decía:
"Lo siento si te he hecho daño. No pretendía ser tan borde, solo contarte la verdad y dejar de fingir."
Era Gonzalo.

Así acaba el décimo capítulo de la segunda temporada del diario de Ana.

Hasta aquí el capítulo y se que es un poco corto pero quería subir capítulo hoy. ¿Sabéis por qué? ¿No? Lo suponía. ¡Hoy es el ... (he ido a comprobarlo y el 1 era el aniversario, hoy es 11, añadí un 1 de más. Agh. Da igual, mejor tarde que nunca.) aniversario retrasado de tres años con el blog y con la historia!

Así que en 3 años, he publicado 31 capítulos. Un poco lento, pero hubo un parón bastante grande, después otro, después otro y al final pasan tres años. ¿tres? Vaya, no recuerdo como era hace tres años pero cada fragmento de esta historia contiene algo de mi, y he ido creciendo, la historia también. Ahora he llegado hasta aquí. Espero haber mejorado de alguna forma en la escritura y se que me falta mucho para ser considerada buena escribiendo, creo que nunca lo conseguiré porque tengo alguna discapacidad para expresarme con claridad, lo dicen todos los profesores en mis exámenes, por algo será. En fin, que gracias a todos los que esteis leyendo esto y me hayáis apoyado a lo largo de estos años. Gracias.