domingo, 30 de diciembre de 2012

2 temp. 2º Capítulo

             


La chica morena de ojos verdes escuchó mi caída y grito.
-      Miguel, ¡mira! Ana se ha desmayado
-      Joder.
-      ¿Qué hacemos?
-      Pues,  mándale un mensaje a sus amigas
-      Vale
Miguel me cogió y me sentó en una silla de esa oscura aula. Hoy ruidos, alguien corriendo. Eran mis amigas.
-      ¿Que coño le pasa a Ana? -dice Berta
-      A la que basta -dice Mireia
Estuvieron a mi lado. Me desperté, me dolía la cabeza.
-      Ana
-      Ah
-      Dios. Porque no paras de darnos sustos.
-      No se, soy estúpida- digo entre lágrimas al recordar todo por lo que me he desmayado.
Me levanto con ayuda de mis amigas y salgo por la puerta lentamente con lágrimas en los ojos.
-      Ana ¿A dónde vas?- dice Sofía
-      A casa
Me siguen y me hacen parar.
-      Ana ¿Qué te pasa?- pregunta Berta preocupada
-      Ahora os lo cuento, venid.
Me dirijo hacía el baño de esa planta. Empujo la pesada puerta y me siento en la encimera mojada. Me echo a llorar.
-      Ana ¿Qué pasa?
-      Es… es una tontería
-      Cuéntanoslo
Asiento. Me limpio las lágrimas de los ojos.
-      He descubierto que esta semana, esta semana en la que he estado en coma, he vivido un trimestre. He vivido tres meses. Tres maravillosos meses. Yo – se me corta la voz – Yo salía con Miguel, era mi novio y estábamos enamorados. Era tan real. Y verle allí con Rosa. Con otra chica, me ha hecho recordarlo todo.
Me hecho a llorar.
-      Woaw, no sé que decir.
-      Yo tampoco
-      Venga, Ana tranquila. No te preocupes.
-      Como no me voy a preocupar, todo en lo que he creído, todo lo que sentía, todo era un sueño. 
-      Pues si era tan real, puedes intentar que ocurra. Puedes conquistarle. No puedes vivir atrapada en sueños.
-      Eso no es lo único que ocurre. Ha habido tragedias. Cosas horribles han pasado que os han afectado a vosotras. No quiero que pasen, no quiero...Pero es que fuisteis felices antes de que ocurrieran. Tu...- Berta me interrumpe.
    -   No sabes que no es bueno saber el futuro. Que si sabemos lo que ocurrirá pueden pasar cosas desastrosas, creo que he visto demasiado "Regreso al futuro". Pero, en serio, no nos lo cuentes.
-    Vale. Chicas, me voy a casa.
-    ¿Qué? Tía que quedan cuatro horas. 
-    No puedo. Necesito pensar.
-    Vale, tía. ¿Quedamos esta tarde en tu casa?- me pregunto Mireia
Puse una cara de cansancio. 
-    No vamos a dejarte sola en tu casa.
-    Esta mi hermano.
-    Bueno después de esta noticia, nosotras consolamos mejor.
Nos reímos todas. 
-    Hasta las 17:30. Adiós.

Volví a casa a zancadas, la imagen de Miguel y yo en esa tienda de campaña no se me iba de la cabeza. No podía parar de llorar. Así que eché a correr hacía mi casa. No vivía lejos. Sentía mis mejillas enrojecerse, calor, mi pelo se revolvía a causa del viento. Me frené y saque las llaves, abrí la puerta para entrar al patio y subí las escaleras. Abrí la puerta y entre corriendo a casa. Me tumbe en mi cama y me eché a llorar. Me sentía impotente, frustrada pero solo me concentraba en el dolor. No creía que pudiera recuperar a Miguel. ¿Qué sabía de él? Que se llama Miguel Valles, que vive en una casa cerca de un viejo hotel, que tiene 15 años y que es un mujeriego. No le conozco, el no me conoce. No pude evitar seguir llorando, me agarré a mi almohada morada de Piolin. 




     Hubo un momento en el que pare de llorar y me quede allí, tumbada, encima de mis propias lágrimas. Pensé en que iba a decirle a mi hermano cuando entrase pero no tenia palabras. Oí unos pasos y después el sonido de la puerta abriéndose. Tardó unos minutos hasta que entro en mi triste cuarto. 
             -Ana, ¿Qué te pasa? - dijo preocupado - ¿Por qué has faltado a clase?

      Vacilé un instante pero al final conteste

             - Ha roto conmigo.

     Él paso su brazo por mi hombro y me intento consolar. Se quedo a mi lado, no se movió, parecíamos auténticas momias. Me encantaba como ha cambiado nuestra relación en esta dura semana. Nunca creí que pudiese ser tan majo. Le quiero. 
            - Bueno, Ana, es hora de comer. ¿Que quieres comer? ¿ Pollo o un                      sándwich?
                   - Nada- conteste susurrando
                   - Lo siento Ana, pero vas a comer. 
               - Bueno, pues hazme un sándwich. Eres un mandón - digo intentando sonreír.
Adrián se levantó y se fue a la cocina. Suspire. Me limpie la cara con la manga de mi sudadera y me levante a duras penas. Me dirige hacia la cocina. Me senté en la silla más cercana a la encimera de la cocina. 
                 - Adrián, ¿Sabías que te quiero?
                 - Oh, que sentimental
                 - Es en serio, creo que es la primera vez que te lo digo. Me siento bien.
                 - Yo también te quiero, Ana
                 - ¡Ala! Que sentimental -digo, riendo.
Puse mi nuevo disco de Taylor Swift en el reproductor de música. 

                                       

                 - Menos mal, que estas mal que si no lo apago.
                 - No te dejaría. 
Me rió de nuevo. Empiezo a cantar "State of grace" y a bailar en medio de la cocina.
                - Ya esta listo tu delicioso sandwich.
                - Gracias  
Comimos y hablamos del colegio. Al acabar de comer, limpiamos los platos y nos sentamos a ve la televisión. No quería estar sola. Sabía lo que pasaría si me quedase sola. Pero no podía esquivar la soledad por mucho tiempo
               - Ana, me voy al entrenamiento de fútbol. ¿Estarás bien?
Me sorprendió.
              - Claro, pero ¿Que hora es?
              - Las cuatro y veinte.
              - Vale. Adiós.
Cuando hoy la puerta cerrarse, volví a mi cuarto. Me tire a la cama. Me puse los cascos y los enganché a mi iPod, puse la música. Tal vez intentaba que la música me evitase pensar. Pero estaba equivocada. Es que me siento un poco vacía, como si ese estúpido sueño se hubiese llevado algo que me pertenecía.
Paso una hora. Una hora de lamentos, lloros y tristeza. Escuché la puerta. No quería abrir. No quería estar con nadie. Pero me levante y abrí la puerta.

                   

- Tía, que mala pinta tienes -dice Berta
- Tu siempre subiendo la autoestima- dice Mireia
- Oye, yo digo la verdad - contesta Berta
- Chicas, no tengo ganas de conversar, en serio, estoy...
- ¿Deprimida?¿Triste?- dice Lidia
- Pues para eso estamos aquí - dice Sofia.- para llenarte de comida basura, helados y ver películas hasta que no sintamos los culos.
Me río.
- Bueno pues empecemos.Saqué boles para poner las palomitas, platos para los dulces y vasos para las bebidas. 
- Una pregunta Ana, ¿Cuándo vuelven tus padres?- pregunto Berta
Me puse a pensar. Dijeron que se iban de viaje por trabajo. Volverían el sábado por la noche. Ya me imagino la reacción de Berta ante esta noticia.
- Están de viaje, vuelven el sábado.
- ¡Fiesta!- grito Berta. Puso la música demasiado alta y sacó de unas bolsas, alcohol. - Que hay mejor que alcohol para curar las penas.
- Eso es cierto -dije -Oye, chicas ¿Queréis quedaros a dormir?
A todas les pareció una buena idea, pero tenían que esperar a la aprobación de sus padres. Parece que los argumentos que dieron les gustaron y hoy hay noche de chicas. Me encanta la idea de no dormir sola esta noche.
Pegué un chillido de alegría. Berta me puso un vaso de vodka con algo. Me gustaba y si me haría olvidar tampoco quería beber mucho. Me di cuenta de que era la primera que bebía, en la realidad.
Nos sentamos en los distintos sofás de mi salón y nos pusimos a ver "La ventana indiscreta" de Hisckot.


Entró mi hermano y estaba vestido con pantalones cortos de chándal con los colores del colegio y una camiseta gris sudada. 

          - Uy, pero que sexy -dijo Berta

Mi hermano se sorprendió de ver a mis amigas en el salón. Me levanté y seguí a mi hermano hacía su cuarto. 

          - Adrián  siento no haberte avisado se me había olvidado ¿Te importa que se queden a dormir?

           - ¿A dormir? - suspiró - No, pero que no se acerquen a mi cuarto y mañana al colegio. 
            Me reí
           - Acabo de sonar como lo que debería decir un padre ¿Verdad?
            Asentí
          - ¿Que tenéis de cenar?
          - Vodka, palomitas y chocolate
          - Muy sano, vale eso también suena como lo que diría papa.
Nos reímos. Le dejo a solas para que se duche y se cambie. Vuelvo al salón. Seguimos viendo la película. Después de media hora viene mi hermano. Se sienta en una silla y empieza a comer y beber. También conversó con mis amigas. Me gustaba vernos allí, todos juntos.
         - Eh, hermanitos. ¿Qué pensáis de una fiesta, mañana, esta casa?
Adrián se sorprendió. Los planes cambiaron tan rápido como vinieron. Mireia recibe un mensaje, lo lee.
         - Chicas, un mensaje de Nacho. Dice: "fiesta n la casa d Nacho a las 6:00"
Más recuerdos azoraron mi mente.
         - Parece que nos han quitado la idea- dice Berta
Así acaba el segundo capítulo de la segunda temporada de Despierta.

3 comentarios:

  1. Hola! Siento haber tardado en pasarme por aquí :S
    Me he quedado absolutamente perpleja en el primer cap. (siento no haber comentado en él, pero quería seguir leyendo ya) ¡¡Todo ha sido un sueño!! ¡Aaaahhh! Dios mío... Quiero ver como van las cosas a partir de ahora. Tendré que "reiniciar" los personajes y darles un nuevo enfoque :)
    Un beso

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    1. Me encanta que hayas vuelto a comentar. Eres la unica que lo hace y me encanta ver tus reacciones. Esperaba que no te lo tomases muy mal, pero parece que te gusta :)
      Me da miedo que llegues al ultimo capitulo y yo no suba mas. Es que se me han ido las ideas y la imaginacion. Ademas no tengo tiempo para el blog. Es todo una mierda. Pero bueno. Como siempre, GRACIAS POR COMENTAR, significa muchísimo para mi :)
      Besos <13

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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