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sábado, 16 de febrero de 2013

2 temp. 4 capítulo

Sofia entraba sigilosamente en mi cuarto. Yo estaba dentro de mi cama, tenía un poco de frío. Berta estaba sentada encima de mi cama. Lidia y Mireia ya estaban tumbadas en el colchón inflable. Lo cierto es que no tenía ni idea de donde iba a dormir Berta y Sofia, no cabían en el cuarto. Supongo que Berta podría dormir en un colchón que tenía sobre un baúl pegado a la pared. Era bastante cómodo  me gusta sentarme a leer allí, puedo ver las estrellas desde las ventanas que hay al lado. Pero ¿dónde dormirá Sofia? Tanto pensar me hizo no darme cuenta de lo ocurrido. Berta estaba con unos ojos de loca acercándose íntimamente a Sofia para que le contara lo que ha pasado. No entendía nada.
- Sofia ¿Que ha pasado?- decía instintivamente Berta
- Chicas, no hay espacio para Sofia en el cuarto.- dije preocupada. Pude ver la mirada de asombro de Berta, supongo que no podía creer que haya interrumpido a Sofia.
- Mireia dijo, bueno podemos dormir tres en el colchón inflable. Un poco apretujadas, pero tumbadas estaremos todas.
- A lo mejor puede dormir con Adrián - soltó Berta



- ¡Berta! - gritó Sofia
- ¿Qué pasa Sofia? No entiendo nada.
- A ver, - respiro y se acerco hacía mí - espero que no te enfades, pero llevaba colada por él meses. Entonces hoy me ha pedido una cita.
- ¿Quién? - dije confusa
Adrián, ¿Quien si no? - dijo ella con una sonrisa, al pronunciar su nombre.
Me quede boquiabierta ante la noticia. Al ver que no decía nada, Sofia se giro.
- Lo ves Berta, se ha enfadado, además a lo mejor Adrián se lo quería decir.
Me levanté y abrace por la espalda a Sofia.
- ¿Qué está haciendo? - decía Berta
- ¿Os lo cuento? - dije indecisa
- Si, si, si, si y si - insistió Berta
- Si -dijo Mireia ansiosa de más cotilleo
- En mi sueño, ocurre eso.
- ¿el qué? - dijo Lidia
- Pues esto, mi hermano y Sofia salieron en mi sueño.
Todas acabaron diciendo " wow". Yo sonreí. Me llenó de esperanza. Aunque no estuviese saliendo exactamente como soñé, estaba ocurriendo.
- Me alegro un montón hacíais una pareja super adorable- dije riendo
Sofia se reía confundida.
- Bueno chicas, estoy muy cansada- dijo Lidia con los ojos que se le cerraban.
- Entonces, ¿ Vais a dormir tres chicas en el colchón inchable y una en el baúl?
- Tía no digas lo del baúl que suena mal. - dijo Berta
- Me pido el baúl- dijo muy rápido Sofia.
Berta indignada se tumbo en el colchón inflable.
- Buenas noches- dije sonriendo. Como las quería. Intente  no pensar mucho en Miguel, pero era inevitable  Intentaba animarme, "si Sofia y Adrián han podido volver juntos, yo también puedo". Me quedé dormida y mis pensamientos se desvanecieron.


(17) Tumblr on We Heart It. http://weheartit.com/entry/50113303/via/RossVittoria

Escuché un pitido, enseguida lo identifiqué con el despertador, abrí los ojos y moví la mano rápidamente en la oscuridad.
-Mmm- Berta hacía ruidos quejándose
Bebí un poco de agua, me froté los ojos para poder ver algo entre tantas legañas y encendí la condenada luz.
Lidia se había sentado en el colchón inchable que estaba al raso del suelo. La verdad es que ese colchón es horrible, siempre acaba deshinchado y acabas con la espalda rota. Las demás no se movían.

Me levanté e intenté llegar al armario para vestirme. Cogí una camiseta negra sencilla y mis únicos vaqueros que siempre llevo puestos. Me cambié en un segundo y fui al baño antes que mi hermano. Me lave la cara perezosamente y eso me despertó un poco. Me peine mi enredado y salvaje cabello rizado. Así que seguí mi camino hasta la cocina. Puse el mantel en la mesa del comedor. Saqué seis boles y tres bolsas de cereales. Las puse sobre el mantel y volví al cuarto haber que tal estaban. Lidia ya estaba vestida, Sofia estaba sentada inmóvil, Mireia estaba en ropa interior y Berta seguía sobre la cama. 

- Venga chicas, ya está el desayuno. Queda media hora para que empiece el instituto y tardamos cuarto de hora en llegar.- dije preocupada mientras me ponía unas botas estilo country negras con las que tanto me identifico.-¡Berta levántate del colchón de una vez!
- ¡Joder!- farfulló mientras se movía lentamente para levantarse.
Me fui al comedor, me senté en una silla transparente de plástico pero elegante.


Exactamente esta
Mi hermano ya estaba allí, llevaba una camiseta gris, un poco arrugada. Se estaba sirviendo mis cereales favoritos, chocapics.
- Hola hermanita ¿Qué tal la mañana?
- Sabes bien que por la mañana no soy una persona muy charlatana, pero supongo que bien. ¿Y tu?- preguntaba mientras me servía chocapics en el bol, al que añadí leche.
- Bien. Me parece que tus amigas no desayunan.
- Si, supongo que no.- dije mientras entraba Lidia y Mireia al comedor.
- Hola dormilonas- susurré con una sonrisa - si corréis puede que os de tiempo a desayunar.
Me levanté y me fui al baño a lavarme los dientes. Quedan tres minutos para irnos. Cogí
dos magdalenas para Sofia y otras dos para Berta para que desayunaran. 
- Berta, Sofia nos vamos- dije mientras me acercaba a mi cuarto. Pude ver a Berta peinándose y Sofia tirada en la cama vestida.

Tres minutos tarde, pero conseguimos salir de casa.Nos subimos todos al ascensor un poco apretados. 
- Mireia, ¿era para hoy lo de llevar una foto a tecnología? - pregunté curiosa
- No, es para el martes.
- Menos mal
Pude oír a Berta reír.
- No puede ser, Sofia se lo has contado- dijo Adrian
- En realidad ella ya lo sabía- dijo tímida
Por fin llegamos al cero. Vivir en el decimotercer piso tiene sus desventajas. Avanzamos por el portal hasta llegar a la gran puerta de cristal. Llegamos al colegio en tiempo récord y pudimos ir al baño, ya que ha Berta no le dio tiempo ha hacer sus necesidades en casa.
- Bueno, tías, nosotras nos vamos que a primera hora tenemos al profesor chiflado.
- Vale
Sofía y Berta se fueron a su clase. Lidia, Mireia y yo entramos en la nuestra. No había mucha gente solo cuatro personas, aunque solo queden tres minutos para que suene el timbre. Suelen llegar a las ocho y cinco, y el profesor no les pone falta. 

Nosotras saludamos a los de clase y nos sentamos en una esquina de la clase, siempre nos sentamos allí.
- ¿Qué tenemos ahora?- preguntó, como siempre, Mireia
- Puff, filosofía - contestó Lidia
- ¡Dios! Que tortura, ¿a quién se le ocurre ponerla a primera hora? - añade Mireia
- Prefieres mates, física o biología - dije
- Creo que no.
Nos reímos.
- Tías, ¿la visteis el otro día? Que pintas llevaba- dije
- Si, viste fatal, creo que coge una prenda de cada color adrede- continuó Mireia
- A ver como va hoy- se anticipó Lidia

Entró la profesora de filosofía corriendo, lo cierto es que llegaba seis minutos tarde. Mejor para nosotros, aunque 49 minutos con ella seguirán siendo muchos. Me levanté de la repisa de la ventana y aceleré a mi sitio. Me resultaba horrible, estaba con una chica muy borde que no paraba de mirarme con odio, y otra chica que se reía como si su vida dependiera de ellos, al lado mio un chico muy malote, se cree lo más de lo más y por eso no hace nada. Solo dibuja gente en una libreta y de vez en cuando habla con las chicas de atrás. Me han debido de poner con la gente más estúpida de la clase y menos agradable de estar.

Los 49 minutos fueron pasando. Fui mirando a las diferentes personas de la clase y reconocía a Miguel. Se me había olvidado que iba a mi clase. Me fije que al mirarle, él me estaba observando. Cuando se dio cuenta de que yo le miraba, aparto su mirada. Que raro.

Acabo la clase. Por fin. Me había parecido que habían pasado 2 horas en vez de una. Guardé los apuntes del ser humano, mi agenda y mi estuche, y me levanté para volverme a sentarme en la repisa. Entonces Miguel se cruzó en mi camino y sentía que me derretía. Era tan guapo, me dolía que no supiese cuanto le quiero, cuanto habíamos compartido. 
- Ana ¿Estás bien? ¿Qué te pasó ayer? - me dijo Miguel
Desperté de mis fantasías.
- Nada, es que... no había comido en todo el día y me encontraba fatal.
- Claro - se río. Esa risa, esa sonrisa - pues come que no puedes ponerte mala después de lo que has pasado. 
Sonreí como respuesta
- ¡Oye! ¿Vas a venir a la fiesta?
- ¿Que fiesta? - sabía perfectamente de que me hablaba, pero quería perder el tiempo, con él.
- Pues la que he preparado, es esta noche, empieza a las 6:00
- Ah - puse cara de sorpresa- claro, vale, me apunto. Por cierto ¿Qué fiesta que se precie empieza tan pronto?
Él se ríe. Le he hecho reír.
- Pues es que entre que la gente llega siempre tarde y mis padres vendrán mañana temprano, quiero tener tiempo para recoger.
- Ah, vale. - me reí - si quieres te ayudo. 
Dios, como he podido decir eso, no debía haberlo hecho, ¿Qué va a pensar de mi?
- No hace falta - dijo
- Bueno, si necesitas ayuda, dímelo - dije arrepintiéndome de cada palabra que había dicho. ¡Como he dicho eso! El sonrió y yo fui con mis amigas.
Uh, Ana de que hablabas con tu novio- dijo Lidia
- De cosas, y no es mi novio
Nos reímos.Las siguiente clase de lengua paso bastante rápido, aunque aún seguía absorta por la conversación que había tenido con Miguel. Fantaseaba y soñaba.

                          

- Tía que aburrimiento- dijo Mireia

Por fin sonó el timbre. Guarde mi libro y cuaderno de lengua en la cajonera y metí mi agenda y estuche en la mochila. Me levanté y fui al pupitre de Mireia.
- Si, bastante aburrido- mentí
Lidia se acercó a nosotras y dijo:
- ¿Nos vamos?
Nos levantamos Mireia y yo, y fuimos juntas a la clase de Berta y Sofia. Estaba en el piso de abajo, era la única clase de cuarto de la ESO que se encontraba en ese piso. Bajaron las escaleras con una decena de estudiantes más. Al llegar al primer piso, giraron a la izquierda por una puerta roja y andamos recto. 4ºA, aquí esta. Entramos no había mucha gente, allí estaban nuestras amigas. Nos acercamos a ellas, pasando entre cinco filas de pupitres.
- Bueno chicas, en este recreo tenemos que pensar en que nos vamos a poner.- dijo Berta
Nos reímos.
- Yo me pondré mi único vestido y mis únicos tacones- dijo Mireia
- No, mejor te dejo yo uno mío y tus tacones negros los acepto- dijo Berta
- Esta bien, gracias.
- Yo tengo un vestido morado y otro negro. No tengo ningún tacón.- dije
- A mi me encanta tu vestido negro- dijo Lidia
- A mi el morado- dijo Mireia
- Creo que te queda mejor el negro pero no enseñas nada- dijo Berta
- Vale entonces el negro, no soy una chica atrevida a la hora de enseñar Berta
La gente pasaba por la ventana de la clase, pude ver a Miguel. Estaba con Jaime. Me entro un escalofrío. Un minuto, ¿seguirá con la chica que vi antes de desmayarme? No, solo habrá sido un lío.
La conversación de la ropa acabó, al final todas tenemos que ir sí o sí a la casa de Berta a por algo, vestido, tacones, maquillaje. 
- Chicas, Ana ha hablado con Miguel
- ¿Qué?- dijo Sofia
- No ha sido nada, bueno ha sido genial. Estaba allí dirigiéndome a Lidia y Mireia y de repente me empieza a hablar. Me preguntó que si estaba bien, que si iba a ir a su fiesta, y...- deje la frase a medias
- ¿Y?- insistió Berta
- Y le dije que podía ayudarle a recoger si necesitaba ayuda- dije avergonzada
Ellas se rieron. 
- No tiene gracia, es muy bonito Ana- dijo Mireia

- Gracias Mireia- dije
Sonó el timbre.
- Tías en el segundo recreo me quedo a hacer deberes, vosotras salid a dar un paseo, a ver si piensan que somo unas frikis- dijo Berta
- Berta, ¿desde cuando quedarse en clase es malo?- pregunté
- Tenemos que enseñarles que estamos vivas, que nos gusta relacionarnos.
Subimos a clase, ahora nos tocaba el profesor chiflado, que pocas ganas. La clase fue como cualquier clase normal, sacó a tres alumnos fuera de clase y repitió diez veces que teníamos que estar en silencio. Me aburrí como nunca, lo bueno fue que el chico de al lado mío me hizo un dibujo muy raro. Me entretuve con el un buen rato, tome apuntes y mire unas nueve veces a Miguel. El me devolvió la mirada cinco veces, más de la mitad. Estoy completamente enamorada. Sonó el timbre y en un abrir y cerrar de ojos el profesor desapareció. Solo pude pensar en... Educación Física.
Cogí mi ropa de cambio y mis amigas y yo nos fuimos al gimnasio, el piso más bajo. Mientras andábamos comentábamos cosas:
- Mireia tenías que haber visto a Ana mirando a Miguel, y él a ella.- dijo Lidia
Yo intentaba decirla que se callara o que hablase más bajo, y si alguien se enteraba.
-Tía, shhh- dije
Nos volvimos a reír. 
- Oye - interrumpí esa conversación tan incómoda- sabéis que hoy empezamos el maldito trabajo de acrosport.
- Dios, ¡no! Siempre igual- se quejó Mireia
- Haber con quien nos toca - dijo Lidia
- Seguro que lo elegimos nosotras- dije
- Ya, pero todos los chicos fuertes se los llevara el grupo de las arpías - dijo Lidia mientras llegábamos al gimnasio las primeras.
Entramos al vestuario y nos cambiamos. No es que un chándal y una sudadera ancha sea el mejor conjunto pero por lo menos quedaba bien. Salimos del vestuario y nos sentamos en los bancos esperando a que el profesor se acercara a explicarnos que teníamos que hacer. Fue sentándose a nuestro al rededor el resto de la clase. Hablaban de fútbol, de noticias o de bobadas. Mireia nos cuenta noticias de famosos, algo muy interesante. No sabía que Taylor Swift y Harry Styles habían roto. Me gustaba esa pareja, los dos tan dulces. El profesor, ancho y bajito con poco pelo en la cabeza, un audífono en la oreja izquierda y un chándal a conjunto, nos explico las reglas, normas y los objetivos del trabajo. Teníamos que ir en grupos de cinco o seis y que fuese mixto. Nos dejo cinco minutos para buscar nuestro grupo.

- Tías, ¿con quien vamos?- dije sin mucho interés
- Ufff, apostaría por el grupo de frikis - dijo Lidia
Se acerco a mí, el que no creería que volviese a hablar en todo el día, Miguel. Se me aceleró el corazón, sentía que me quedaba sin aire, solté un suspiro. Una sonrisa adorno mi seria cara. 
- Ana, ya que solo sois tres y nosotros somos cuatro, podemos ir juntos, si quieres. Digo si queréis. 
Yo sonreí. Sentía que me volvía a desmayar, pero de alegría, de calor de deseos.



- Claro que queremos- dijo Lidia
Me levante lentamente. Nunca antes nos habíamos relacionado con los tíos más guays del instituto, bueno nunca en la realidad. Me encantaría gritarle "Te quiero" pero sería muy raro, mejor para otro momento. 

Nuestro grupo eran; Lidia, Sofia, Miguel, Jaime, Gonzalo y Nacho. Nacho no. Nacho no. Nacho no. Porque tiene que mezclarse todo. Bueno ya no me atrae en absoluto, y yo tampoco a él, eso creo. Gonzalo era el que me ha hecho el dibujo hace unas horas.

Teníamos que elegir figuras y la música. 
- ¿Qué canción escogemos?- dijo Jaime
- No se- dijo Miguel
- Mmm, ¿Qué tal esta?- dije mientras sacaba el móvil para poner esta canción:

       

- A mi me gusta- dijo Lidia
- A mi también- añadió Mireia
- Me gusta- dijo Gonzalo
Miguel sonrío
- Va, entonces esta canción- dijo Miguel
Así acaba el cuarto capítulo de la segunda temporada de Despierta.

domingo, 10 de febrero de 2013

Dos años con mis blogs

Hola, hace un mes hice un año con mi blog de noticias,Coxa neositios, os dejo el link AQUÍ.

El 2 de febrero del 2011 empecé este blog que no ha hecho más que despegar. Tengo ya completada 1 temporada de mi historia, y me encanta. No me creo que haya llegado hasta aquí y me siento feliz de poder alejarme de todo mi mundo y meterme en el mundo de Ana. Un mundo complicado, divertido, entretenido, romántico, dramático y alejado. 


Espero que disfrutéis de mi historia y que sigáis leyéndola y comentando. Gracias.



2 años

domingo, 13 de enero de 2013

2 temp. 3 capítulo

No me lo podía creer. Estaba pasando. La primera cosa relacionada con mi sueño. Estaba muy nerviosa, me estaba mordiendo las uñas, pero a la vez estaba emocionada. ¿Sería la primera vez que me fuese a besar Miguel? Espero que sí. Echo de menos sus besos. Berta interrumpió mis pensamientos.
- Bueno chicas, sabéis lo que eso significa. ¡Ir de compras!- chilló Berta
- Berta creo que con todo lo que nos compramos, por no decir que obligadas por ti. Podríamos construir una escalera de ropa que llegase a la Luna.-dije
Se reía falsamente. 
- Que graciosa - murmuro Berta
- No, en serio Berta claro que quiero ir. 
- Bueno, no es por molestar pero estábamos viendo la peli.-dice Mireia
Nos reímos. Nos acomodamos en los sofás y nos arropamos con mantas y le dimos al play.
La película me encanta, me gusta el misterio y esa manera de irnos contando detalles y ponernos nerviosos en cada momento. Al acabar la película mis párpados se cerraban cada vez con más frecuencia y las lentillas (si tengo miopía) me empezaban a molestar. 
- Chicas vamos a dormirnos, que ya es tarde. 
- Oye, no tenemos pijama y mañana tengo que llevar esta ropa. ¿Cómo lo hacemos?- dijo Lidia
- Podemos dormir en ropa interior- soltó Berta riéndose. Solo lo hizo para poner incómodo a Adrian.
- No, venga os buscaré pijamas.
Llegué a mi cuarto y todas las chicas me acompañaban. Abrí mi armario y empecé a sacar pijamas de verano. Solo tenía dos. Berta cogió uno y Mireia el otro. Entonces le dí un chandal corto a Lidia y una camiseta que nunca uso. Pero no tenía nada más para Sofia.
- ¿Te importa llevar ropa de mi hermano?- le pregunte a Sofia
- Ehhh, no.
- Vale, pues pídeselo y, ¿Podríais Berta y Mireia coger el colchón inflable del salón? Yo voy a despejar esto. ¿Lidia me ayudas con la mesa?
Berta y Mireia se fueron al salón.
- Berta puedes dejar el móvil que esto pesa lo suyo- dijo Mireia
- No estoy con el móvil-susurró- quiero ver lo que hacen Sofia y Adrian  No has visto lo nerviosa que estaba, aquí va a pasar algo.
- Bueno Berta, déjales en paz y ayúdame con el colchón.
Berta cogió el colchón y se alejaron del salón.
Sofia estaba a punto de entrar en el cuarto de Adrian.
Sentía ligera vergüenza en el cuerpo que me recorría los brazos y llegaba hasta mi tripa. ¿Eso serían las mariposas? Pues son bastante agradables. Respire hondo y llamé a las puerta corredera que me separaba del chico del que estaba enamorada. Lo cierto, es que estar enamorada me parece un poco exagerado, pero leí un tweet que decía que si estaba colado por un chico más de cuatro meses estaba enamorada. Tal vez sea verdad. Escuche una voz de dentro diciendo:
- Entra
Abrí la puerta y me encontré a Adrian encima de su cama con su móvil. Adrian solo llevaba unos vaqueros y podía ver claramente sus musculosos brazos y lo, vulgarmente dicho, "tableta de chocolate". Me estaba derritiendo.
- Ah, creí que eras Ana. 
Sonreí inocentemente.
- Ana, me ha dicho que como  ella no tiene más ropa que dejar, si tu tenías algo para mí.  
Sonrió. 
Uf. Te puedo dejar una camiseta que a ti te quedara bastante grande y la usas de camisón. 
- Vale- volví a sonreír.
Adrian sacó una de su armario blanco y me tiro una camiseta naranja. Me la tiro a la cara.
- ¿Así tratas a las chicas?
- No, solo a las que me interesan.
Me puse roja. No entendí esa frase, pero quería entender que le gusto.
Para tapar mi cara roja, me puse la camiseta. Me quedaba bastante larga como el dijo. Así que me quite los pantalones.
- Gracias por la camiseta-dije, sonriendo.
- No hay de que
Salí de su cuarto dispuesta a volver al cuarto de Ana, (Si sales del cuarto de Adrian te encuentras en el salón, en la cocina y en el comedor, no hay paredes que separen las distintas salas.) pero se abrió la puerta de la casa y aparecieron los padres Ana. Me quedé sorprendida, seguro que nos dejan quedarnos a dormir. Lo malo es las bebidas alcohólicas que habíamos traído estaban encima de la mesa del salón. Y mi ropa no era la mejor para ser vista por los padres de Ana. Los padres no podían llegar hasta donde yo estoy y solo nos separaba un pasillo pequeño. Así que ande deprisa hacía ellos. 
-¿Sofía?- dijo extrañada Elena, la madre de Ana
- Hola- dije intentando aparentar normalidad
- ¿Dónde está Ana? - dijo, yendo al grano
- En su cuarto.
Se alejaron los padres de Ana.
Yo corrí y cogí las botellas las metí en la bolsa que uso Berta para traerlas. Oía pasos hacía aquí. Corrí nerviosa hacía el cuarto de Adrian. Abrí la puerta bruscamente y sin llamar. Él por un momento se asusto y observe que estaba en calzoncillos, se estaba cambiando. Dijo:
- Creo que la próxima vez que entres a mi cuarto estaré desnudo- me reí.
Adrian, lo siento, pero es que han venido tus padres y he recogido las botellas de vodka.
Me puse a mirar su cuerpo, me estaba costando respirar. Tenía tantas ganas de poder tocar su brazos, su espalda y que sus labios se posaran sobre los míos.
- ¿Qué hacen aquí mis padres? 
- Habrán vuelto antes del viaje
- Ah. 
- Oye, Adrian, volviendo a la conversación de antes. ¿Qué significaba eso de que te interesó? No entiendo.- dije bajando la voz
Sonrío picaramente.
- Con que le has estado dando vueltas. Pues, significa que me caes bien.
Eso es todo. Creo que quería llorar, debe ser por  la menstruación. 
- Ah, vale, bueno yo ya me voy.- me separé de él y abrí la puerta de su cuarto
- Espera, - se acercó a la puerta- quieres quedar conmigo. El sábado, a las 8:00 en la puerta del Burguer King.
- Ya creía que no me lo pedirías- dije
- Es que viendo tu carita de pena -dijo él riendo.
-Ah, ¡capullo!- dije enfadada. Salí de su cuarto.
Él vino detrás mío.
- Espera, Sofía.- me cogió del brazo  Yo intentaba soltarme. Me tiró del brazo y me hizo girarme. Vi sus ojos, sus castaños y brillantes ojos, sabía que solo me había dicho eso para no quedar como un chico dulce. 
Acercó su cara a la mía. Y yo me separé.
- No soy una chica fácil.- dije. No podía creer lo que acababa de decir. Continué andando pero al girar por el pasillo pude ver su cara por última vez esa noche, estaba sonriendo.
Me sorprendí y sonríe como nunca antes lo había hecho. Era una sonrisa tonta con una risa intercalada. 
Y se fue dando zancadas hasta el cuarto de Ana. Así acaba el tercer capítulo de la segunda temporada de Despierta.

                                


martes, 1 de enero de 2013

Frikada

Hola, estas vacaciones me dedico a jugar a los sims 3, y se me ocurrió crear una partida del "diario de Ana". Pues ahora estoy grabando y haciendo vídeos de la historia. Ya he grabado unos cuantos del primer y segundo capítulo. No se cuando los subiré y no os prometo nada, pero los estoy empezando.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Tengo Ask

Por si os aburrís, que sepáis que me he hecho ask para responder vuestras preguntas :)
Mi link AQUÍ

2 temp. 2º Capítulo

             


La chica morena de ojos verdes escuchó mi caída y grito.
-      Miguel, ¡mira! Ana se ha desmayado
-      Joder.
-      ¿Qué hacemos?
-      Pues,  mándale un mensaje a sus amigas
-      Vale
Miguel me cogió y me sentó en una silla de esa oscura aula. Hoy ruidos, alguien corriendo. Eran mis amigas.
-      ¿Que coño le pasa a Ana? -dice Berta
-      A la que basta -dice Mireia
Estuvieron a mi lado. Me desperté, me dolía la cabeza.
-      Ana
-      Ah
-      Dios. Porque no paras de darnos sustos.
-      No se, soy estúpida- digo entre lágrimas al recordar todo por lo que me he desmayado.
Me levanto con ayuda de mis amigas y salgo por la puerta lentamente con lágrimas en los ojos.
-      Ana ¿A dónde vas?- dice Sofía
-      A casa
Me siguen y me hacen parar.
-      Ana ¿Qué te pasa?- pregunta Berta preocupada
-      Ahora os lo cuento, venid.
Me dirijo hacía el baño de esa planta. Empujo la pesada puerta y me siento en la encimera mojada. Me echo a llorar.
-      Ana ¿Qué pasa?
-      Es… es una tontería
-      Cuéntanoslo
Asiento. Me limpio las lágrimas de los ojos.
-      He descubierto que esta semana, esta semana en la que he estado en coma, he vivido un trimestre. He vivido tres meses. Tres maravillosos meses. Yo – se me corta la voz – Yo salía con Miguel, era mi novio y estábamos enamorados. Era tan real. Y verle allí con Rosa. Con otra chica, me ha hecho recordarlo todo.
Me hecho a llorar.
-      Woaw, no sé que decir.
-      Yo tampoco
-      Venga, Ana tranquila. No te preocupes.
-      Como no me voy a preocupar, todo en lo que he creído, todo lo que sentía, todo era un sueño. 
-      Pues si era tan real, puedes intentar que ocurra. Puedes conquistarle. No puedes vivir atrapada en sueños.
-      Eso no es lo único que ocurre. Ha habido tragedias. Cosas horribles han pasado que os han afectado a vosotras. No quiero que pasen, no quiero...Pero es que fuisteis felices antes de que ocurrieran. Tu...- Berta me interrumpe.
    -   No sabes que no es bueno saber el futuro. Que si sabemos lo que ocurrirá pueden pasar cosas desastrosas, creo que he visto demasiado "Regreso al futuro". Pero, en serio, no nos lo cuentes.
-    Vale. Chicas, me voy a casa.
-    ¿Qué? Tía que quedan cuatro horas. 
-    No puedo. Necesito pensar.
-    Vale, tía. ¿Quedamos esta tarde en tu casa?- me pregunto Mireia
Puse una cara de cansancio. 
-    No vamos a dejarte sola en tu casa.
-    Esta mi hermano.
-    Bueno después de esta noticia, nosotras consolamos mejor.
Nos reímos todas. 
-    Hasta las 17:30. Adiós.

Volví a casa a zancadas, la imagen de Miguel y yo en esa tienda de campaña no se me iba de la cabeza. No podía parar de llorar. Así que eché a correr hacía mi casa. No vivía lejos. Sentía mis mejillas enrojecerse, calor, mi pelo se revolvía a causa del viento. Me frené y saque las llaves, abrí la puerta para entrar al patio y subí las escaleras. Abrí la puerta y entre corriendo a casa. Me tumbe en mi cama y me eché a llorar. Me sentía impotente, frustrada pero solo me concentraba en el dolor. No creía que pudiera recuperar a Miguel. ¿Qué sabía de él? Que se llama Miguel Valles, que vive en una casa cerca de un viejo hotel, que tiene 15 años y que es un mujeriego. No le conozco, el no me conoce. No pude evitar seguir llorando, me agarré a mi almohada morada de Piolin. 




     Hubo un momento en el que pare de llorar y me quede allí, tumbada, encima de mis propias lágrimas. Pensé en que iba a decirle a mi hermano cuando entrase pero no tenia palabras. Oí unos pasos y después el sonido de la puerta abriéndose. Tardó unos minutos hasta que entro en mi triste cuarto. 
             -Ana, ¿Qué te pasa? - dijo preocupado - ¿Por qué has faltado a clase?

      Vacilé un instante pero al final conteste

             - Ha roto conmigo.

     Él paso su brazo por mi hombro y me intento consolar. Se quedo a mi lado, no se movió, parecíamos auténticas momias. Me encantaba como ha cambiado nuestra relación en esta dura semana. Nunca creí que pudiese ser tan majo. Le quiero. 
            - Bueno, Ana, es hora de comer. ¿Que quieres comer? ¿ Pollo o un                      sándwich?
                   - Nada- conteste susurrando
                   - Lo siento Ana, pero vas a comer. 
               - Bueno, pues hazme un sándwich. Eres un mandón - digo intentando sonreír.
Adrián se levantó y se fue a la cocina. Suspire. Me limpie la cara con la manga de mi sudadera y me levante a duras penas. Me dirige hacia la cocina. Me senté en la silla más cercana a la encimera de la cocina. 
                 - Adrián, ¿Sabías que te quiero?
                 - Oh, que sentimental
                 - Es en serio, creo que es la primera vez que te lo digo. Me siento bien.
                 - Yo también te quiero, Ana
                 - ¡Ala! Que sentimental -digo, riendo.
Puse mi nuevo disco de Taylor Swift en el reproductor de música. 

                                       

                 - Menos mal, que estas mal que si no lo apago.
                 - No te dejaría. 
Me rió de nuevo. Empiezo a cantar "State of grace" y a bailar en medio de la cocina.
                - Ya esta listo tu delicioso sandwich.
                - Gracias  
Comimos y hablamos del colegio. Al acabar de comer, limpiamos los platos y nos sentamos a ve la televisión. No quería estar sola. Sabía lo que pasaría si me quedase sola. Pero no podía esquivar la soledad por mucho tiempo
               - Ana, me voy al entrenamiento de fútbol. ¿Estarás bien?
Me sorprendió.
              - Claro, pero ¿Que hora es?
              - Las cuatro y veinte.
              - Vale. Adiós.
Cuando hoy la puerta cerrarse, volví a mi cuarto. Me tire a la cama. Me puse los cascos y los enganché a mi iPod, puse la música. Tal vez intentaba que la música me evitase pensar. Pero estaba equivocada. Es que me siento un poco vacía, como si ese estúpido sueño se hubiese llevado algo que me pertenecía.
Paso una hora. Una hora de lamentos, lloros y tristeza. Escuché la puerta. No quería abrir. No quería estar con nadie. Pero me levante y abrí la puerta.

                   

- Tía, que mala pinta tienes -dice Berta
- Tu siempre subiendo la autoestima- dice Mireia
- Oye, yo digo la verdad - contesta Berta
- Chicas, no tengo ganas de conversar, en serio, estoy...
- ¿Deprimida?¿Triste?- dice Lidia
- Pues para eso estamos aquí - dice Sofia.- para llenarte de comida basura, helados y ver películas hasta que no sintamos los culos.
Me río.
- Bueno pues empecemos.Saqué boles para poner las palomitas, platos para los dulces y vasos para las bebidas. 
- Una pregunta Ana, ¿Cuándo vuelven tus padres?- pregunto Berta
Me puse a pensar. Dijeron que se iban de viaje por trabajo. Volverían el sábado por la noche. Ya me imagino la reacción de Berta ante esta noticia.
- Están de viaje, vuelven el sábado.
- ¡Fiesta!- grito Berta. Puso la música demasiado alta y sacó de unas bolsas, alcohol. - Que hay mejor que alcohol para curar las penas.
- Eso es cierto -dije -Oye, chicas ¿Queréis quedaros a dormir?
A todas les pareció una buena idea, pero tenían que esperar a la aprobación de sus padres. Parece que los argumentos que dieron les gustaron y hoy hay noche de chicas. Me encanta la idea de no dormir sola esta noche.
Pegué un chillido de alegría. Berta me puso un vaso de vodka con algo. Me gustaba y si me haría olvidar tampoco quería beber mucho. Me di cuenta de que era la primera que bebía, en la realidad.
Nos sentamos en los distintos sofás de mi salón y nos pusimos a ver "La ventana indiscreta" de Hisckot.


Entró mi hermano y estaba vestido con pantalones cortos de chándal con los colores del colegio y una camiseta gris sudada. 

          - Uy, pero que sexy -dijo Berta

Mi hermano se sorprendió de ver a mis amigas en el salón. Me levanté y seguí a mi hermano hacía su cuarto. 

          - Adrián  siento no haberte avisado se me había olvidado ¿Te importa que se queden a dormir?

           - ¿A dormir? - suspiró - No, pero que no se acerquen a mi cuarto y mañana al colegio. 
            Me reí
           - Acabo de sonar como lo que debería decir un padre ¿Verdad?
            Asentí
          - ¿Que tenéis de cenar?
          - Vodka, palomitas y chocolate
          - Muy sano, vale eso también suena como lo que diría papa.
Nos reímos. Le dejo a solas para que se duche y se cambie. Vuelvo al salón. Seguimos viendo la película. Después de media hora viene mi hermano. Se sienta en una silla y empieza a comer y beber. También conversó con mis amigas. Me gustaba vernos allí, todos juntos.
         - Eh, hermanitos. ¿Qué pensáis de una fiesta, mañana, esta casa?
Adrián se sorprendió. Los planes cambiaron tan rápido como vinieron. Mireia recibe un mensaje, lo lee.
         - Chicas, un mensaje de Nacho. Dice: "fiesta n la casa d Nacho a las 6:00"
Más recuerdos azoraron mi mente.
         - Parece que nos han quitado la idea- dice Berta
Así acaba el segundo capítulo de la segunda temporada de Despierta.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Segunda temporada. 1º Capítulo

Entonces me desperté de un largo sueño. Al abrir lentamente los ojos, pude observar que estaba tumbada entre paredes grises y en la sala había máquinas. Así que pensé que estaba en un hospital. En frente mío estaban mis amigas y yo estaba en una camilla. Me costó reaccionar a lo que estaba viendo. Tal vez por todos esos tubos que se metían en mi piel y me metían algún tipo de analgésico o por el sueño que tenía. 
- Chicas, ¡Ana se ha despertado!- dice Lidia
- ¿En serio? ¡Ah!- grita Mireia
- Coño, Mireia no grites, no ves que lleva dormida una semana. - se queja Berta
- ¿Chicas? ¿Donde estoy?- pregunto
- ¿No te acuerdas? Vale, una pregunta absurda teniendo en cuenta lo que acabas de preguntar. Pues yo te lo cuento. ¿Te acuerdas de esa fiesta en casa de Nacho? (si no os acordáis os dejo un link AQUÍ) Pues, resulta que fuiste a beber de tu vaso de agua y no era agua, era tequila. Como vimos que te encontrabas mal te llevamos a casa.
- ¿Y por qué estoy en el hospital?
- Cuando te dejamos en casa te desmayaste o algo y tus padres te trajeron al hospital. Te había dado un coma etílico o algo así. 
Me puse las manos en la cara para intentar concentrarme, recordar algo de lo ocurrido. Nada, lo único que conseguí fue un dolor de cabeza.
- Bueno...¿Y qué ha pasado en mi ausencia?- pregunté con ganas de cotilleos e información.
-No mucho
- Tenemos un examen de historia la semana que viene
- Vaya mierda
Hablamos del colegio y de algunos rumores sobre el profesor chiflado muy interesantes.

Al cabo de unas horas me hicieron unas pruebas, parecía que respondía bien y me recomendaban no beber. Mis padres me llevaron a casa. Me empezaron a regañar, una pelea horrible. Yo les intentaba explicar que no pretendía haber bebido que alguien me puso tequila en mi vaso. Ellos no me escuchaban. Me dijeron que me fuese olvidando de salir del chalet en dos meses. Entiendo lo que han podido sufrir. Pero yo soy la que se acaba de despertar después de haber estado durmiendo una semana. Así que me metí en mi cuarto y me tumbe sobre la cama. Me puse música y empecé a pensar y pensar. Acabé llorando. 

Sonaba:


No se porqué entró mi hermano a mi cuarto. Me vio llorando. Yo me limpié los ojos como pude.
- Ana- estaba llorando- no vuelvas a hacerme esto. Ha sido la peor semana de mi vida. ¿Qué hubiese pasado si no hubieras despertado? -se le cortó la voz.
Le abracé y le susurré; Pero eso no ha pasado, estoy aquí, no volverá a pasar.
- Claro que no, no lo voy a permitir. 
Sonreí
- Lo digo en serio pienso ir a todas las fiestas que vayas.
- ¿En serio?
- Si, como vea a alguien que te toca, se va a enterar.
- Bueno, bueno, tranquilicémonos un poco. No me va a pasar nada, pero gracias por ser tan protector.
-Vale, ¿Quieres jugar al mario kart?
- Si, hace mucho que no jugaba. Te voy a machacar
- Ya, creo que aun no has vuelto en sí completamente.
Le pegué cariñosamente mientras nos dirijamos al salón. El día acabo rápido. Jugamos al mario kart, después vimos una película antigua y cenamos sandwiches de queso y jamón. Me tumbé en mi cama y me eché a dormir. Mañana iba a ir al colegio, yo no pienso perderme más clase, dentro de nada hay exámenes finales y tengo que sacar buena nota. Que cuarto de la ESO no es fácil.

Me despertó una canción de la radio. Me levanté de la cama en ese instante. Me puse una camiseta de tirantes rosa y unos pantalones blancos. Añadí a ese look una pulsera dorada. Me peine. Desayune. Me lave los dientes y fui al instituto. Mi hermano me acompañaba.




Empuje la gran puerta del instituto. Un grupo de chicas de me miraban asombradas y cotilleando. Seguí andando. Subí las escaleras. Continué andando. Gire y entré en mi clase. Todo el mundo mirándome y diciendo "¿Qué tal Ana?" "¿Estás bien?" "Estábamos preocupados". Que gente más falsa. Contestaba con una sonrisa a todas esa serie de mentiras. Vi que entraba por la puerta Lidia, así que me fui con ella. 

- Tía me están agobiando
- Tranquila, eres la gran noticia del mes
- Ya, pues lo odio.
- Jaja
Me fui a mi sitio. Deje la mochila y colgué mi abrigo y mi bufanda negra. Me encontraba un poco menos agobiada. Entró Mireia a clase y detrás de ella la profesora de lengua. Suspire. Las dos primeras horas de clase pasaron sorprendentemente rápido.

Salimos Lidia, Mireia y yo a buscar a Sofia y Berta. En el pasillo se oían murmullos y podía distinguir en ellos mi nombre. Lo ignoré. Salimos juntas al patio y nos sentamos en un viejo banco. Les conté lo sentimental que se había puesto Adrian conmigo, no quería que sufriese tanto por mi. Ellas se sorprendieron por escuchar esa extraña faceta de mi hermano. Berta nos contó unos cotilleos de varias personas.


Yo me fui al baño sola. Entre en el instituto y cruce el pasillo. Entre en el baño e hice mis necesidades. Salí. Cruce el pasillo y oí un ruido que venía de una clase oscura. Gire la cabeza y me quede petrificada como una escultura. No podía moverme. La imagen de un chico y una chica besándose era mi mayor miedo, mi mayor inseguridad, una pesadilla. No entendía nada hasta que vinieron recuerdos en brillantes destellos. Todo lo que había creído vivir había sido un sueño, lo había soñado en mi semana en coma. Como ha podido ser todo tan real, el amor, la amistad, la traición, el dolor, el dolor si que es real. Es muy real. Mis piernas se tensaron no podían con mi peso y mi cuerpo empezó a derrumbarse sobre el suelo. Acabé tumbada allí, en el frío suelo. 
Así acaba el segundo capítulo de la segunda temporada de Despierta.