domingo, 12 de mayo de 2013

2 temp. capítulo 7

Se supone que es mi amigo. Le mire llena de odio y solté su mano rápidamente.
¿Qué coño haces?- dije enfurecida. No esperaba ninguna contestación porque me puse a perseguir a Miguel que se había ido.

Intentar salir del salón era una lucha continua para esquivar golpes de hombros, codos, cabezas y brazos. Me hice paso hasta el pasillo. Vi a Miguel subiendo las escaleras. Me iba a costar alcanzarle.
¡Miguel! 
Cuando, por alguna ayuda divina, pude llegar al segundo piso, no había nadie. Estaban las luces apagadas. Abrí cada puerta y en más de una me encontré a gente liándose sobre la cama. Escenas desagradables. No estaba en ninguna parte. Si no ha bajado, solo queda una opción, la azotea. Subí rápidamente. Pude verle tumbado mirando al techo.
- Miguel, ¿Qué significa esto?
- Eso es lo que me pregunto yo
- No, eso es lo que me pregunto yo. 
Se río. Por lo menos hemos liberado tensiones. 
- A ver Miguel, no se porque te pones tan celoso de cosas que no son. ¿Crees en serio que estoy saliendo con mi mejor amigo? Pues te equivocas.
Me miró aliviado. Me quité los tacones y me tumbé a su lado. 
Lo siento
- Lo peor de todo es que puedo hacer lo que quiera con quien quiera, no estoy saliendo con nadie. 
Intentaba concienciarle de lo evidente. Él no era mi novio ni nada por el estilo. Estaba esperando una respuesta pero el no dijo nada. Así que me quedé mirando las estrellas, el cielo estaba tan oscuro que parecía lo único que nos iluminaba. Eran tan pequeñas e intensas. 
- Son increíblemente bonitas hoy
- Es cierto
- Ana
- ¿Si?
- ¿Quieres bailar?
Me reí. 
- Por supuesto
Se puso de pie y me ayudo a levantarme. Me puse los tacones y solo pude pensar que iba a echar de menos estar descalza. Me cogió de la mano y bajamos al primer piso. Las personas del salón habían menguado, teníamos espacio suficiente para no estar pegados. Entonces se oyeron gritos y ruidos provenientes del jardín.
- No me jodas- susurró Miguel preocupado
Tiró de mi brazo por el salón hasta que abrir la puerta de cristal. La piscina estaba llena de unas veinte personas. Miguel me soltó la mano, ¿por qué?, y se acercó a la multitud. Les estaba diciendo lo que no podían hacer. Me sentía un poco tonta, allí de pie, esperando. Entonces unas manos me cogieron de la espalda y me empujaron para el salón. Pegué un chillido, no era nada fácil andar hacia atrás si alguien está tirando de ti, y es infinitamente más difícil con estos malditos tacones. Pude oír la risa de Berta y Sofia.
- ¿Qué tal con el anfitrión? - me preguntó Berta curiosa
- Fatal, Abel le ha puesto celoso.
- ¿Abel? - dijo Sofía confundida
- Si, Abel. No entiendo que le pasa, ni por que ha hecho eso pero ay. En serio. Ag.
- Bravo por la forma tan increíble de Ana para expresarse. 
Le di a Sofía un codazo.
- No me hace gracia- dije con un tono bastante infantil.
Empezó a sonar "We are never ever getting back together"
- ¡Nooooo!- dije chillando - ¡Ah!
Ellas se rieron de mi reacción.
- Parece que Mireia y Lidia han elegido por fin la canción.



Oh. Mis amigas son las mejores personas que conozco, parece que piensan en mi todo el rato. Me sentí un poco culpable porque últimamente en nuestro grupo solo hablamos de mi, de mi, y otra vez de mi. Mireia y Lidia se acercaron a nuestro grupo y empezamos a bailar, además me acompañaban cantando. Se que canto fatal pero mi cantante favorito en una fiesta no se ve todos los días.



- Like WE ARE NEVER EVER GETTING BACK TOGETHER!
Era tan feliz en ese momento que nada ni nadie me haría bajar mi estado de ánimo. Bueno, tal vez el hecho de que se acabara la canción.
- Muchisimas gracias chicas. ¡Ha sido genial!
- Bueno creo que ya es hora de que bailes con tu amorcito.
- ¿Alguna vez lo dejarás de llamar así Berta?
- Cuando sea tu novio
La hice una mueca. El resto se rieron. 
- Creo que hasta ya sabe como se llamarán vuestros hijos.- dijo Lidia riendo
Miré a Berta esperando su respuesta.
- Pues claro, se llamarán Rocio y Lucas.
- Vaya, interesante noticia Berta. Reservarme otro baile, ¿vale?
Busqué a Miguel que no me fue muy difícil ya que estaba peligrosamente demasiado cerca de nosotras.
- Con que nuestros hijos se llamarán Rocio y Lucas.
Me puse roja como un tomate, "Por favor tierra trágame" gritaba sin respuesta. Le miré sorprendida y me reí por no llorar. El sonrió.


- Me gustan
¿Que significaba eso? No se lo que era pero consiguió tranquilizarme y dejar de estar preocupada.
- ¿Bailamos?
- Claro - empecé a andar hacia el centro del salón y el me cogió del brazo.
- Espera, me ha dicho una persona que solo te gusta bailar cuando escuchas música que te gusta.
¿Quién se lo ha dicho? Abel lo sabe de sobra pero... si seguro que ha sido él. ¿Acaso está intentando arreglar las cosas? Pues va a necesitar más que eso. 
Miguel cogió su iPod y empezó a buscar una canción en Youtube. Se volvió, me cogió de los dos brazos y me giró.
- No mires
Sonreí de nuevo.
Entonces, al cabo de un rato, escuché el principio de "You belong with me". Quería caer a sus brazos y que nunca me apartara de él. Ya no había vuelta atrás... chillé como una loca la letra de la canción.
- ¿Te gusta?
- ¡ME ENCANTA!
Me cogió de la mano y me llevó al centro del salón. Bailamos, la verdad yo no se bailar simplemente agito ligeramente mi cuerpo. A veces creo que deberíamos volver al siglo pasado en el que la gente bailaba cogido a su pareja y daban piruetas y  era todo más imprevisible y emocionante. Ahora solo agitamos nuestro cuerpo de forma sensual. Deprimente. Pero me daba igual. Yo solo podía pensar en Miguel delante mía, bailando una de mis canciones favoritas, conmigo.



- ¿Cómo va el tanteo?
- Uf... creía que bailabas mejor
Le empujé cariñosamente.
- ¿Entonces 2-2 no?
- ¿Perdona? Quien ha sido el chico que te ha puesto "You belong with me". Vamos 4-2.
- ¡¿En serio?! Esta competición es imposible
Nos reímos.
- Oye, ¿que hora es?
- Las 9:30
Entonces se calló y empezó a pensar. Yo mientras seguía cantando.
- You belong with me...
Acabó la canción. Creo que la canción expresa un poco lo que siento, quiero que esté conmigo y que se de cuenta de que le quiero. Pero creo que, en cierta medida, lo sabe.
Se giró y empezó a chillar.
- Ya no queda nada para las 10, empezar a desalojar.
Se volvió y noté sus ojos caramelo sobre mí. Esos ojos tan expresivos y preciosos, nunca había visto unos ojos marrones tan bonitos.
- Ana, ¿Quieres quedarte un rato más conmigo?
Mi cara de asombro le hizo reír. Así que me puse roja. Me apetecía dar chillidos de alegría pero solo me podía conformar con decirle si.
- Si, claro que quiero.
- Vale pues no te vayas. Seguiré intentando echar a la gente.
Me alejé de él y salí corriendo en busca de Berta y Mireia. Mire en el salón y no estaban. Salí al jardín, solo quedaban un grupo de gente que estaba tan borracha que no sabía donde estaban. Entonces pude ver a Sofia y Mireia empapadas.
- ¿Que pasa?
- Pues que tu mejor amiga está borracha y parece que su actividad preferida de la noche era tirarse a la puta piscina.

- ¡¿Qué?!
- ¡Mireia! Uno no entiendo porque estás borracha y dos tampoco concibo que te hayas tirado al agua. ¿En que pensabas?
- Deja de chillar. Tengo frío. 
- Además, no entiendo porque bebes tanto alcohol, teniendo en cuenta mi historial con la bebida. Esta tontería nos afecta a todas. ¿Por qué lo has hecho?
- Por que...- miró hacia otro lado. Su voz era ridícula.- es que no gusto a nadie. Nadie quiere hablar conmigo. No quieren salir conmigo. Me siento sola.
Nos señaló a cada una de nosotras mientras decía
- Tu tienes a Miguel. Berta tiene a todos. Sofia a Adrian. Lidia a Gonzalo.
Lidia no quería discutir pero vi su cara de furia cuando menciono el nombre de Gonzalo. ¿Que habrá pasado?
- Mireia a todas nos ha costado llegar hasta aquí y a ti aún te falta parte del camino, pero no te preocupes, dentro de nada llegarás. Por eso no hace falta emborracharse. Bueno cambiando de tema, ¿os vais ya no?
- ¿Acaso tu no?- dijo Lidia
- La verdad es que no. Miguel me ha invitado a quedarme un rato.
- Vais a hacer el amor desenfrenadamente, pues tomad precauciones que no quiero que Rocío llegue antes de tiempo.
Me reí por no matarla. 
- ¡Berta! - dijo Sofía en mi defensa.
- Gracias Sofia. Espero que tu cita de mañana vaya genial. 
- Es cierto, casi se me había olvidado. El hermanito de Ana tiene una cita con una de dos años mayor que ella.
- Solo nos llevamos 1 año y 3 meses.
Nos despedimos con abrazos y besos. 
- ¿Dónde va a dormir Mireia?- pregunté preocupada. Estaba claro que no podía volver así a casa.
- En mi casa que hoy mi padre volverá a las 12 de una cena de negocios.
- Vale Berta, si pasa cualquier cosa llámame.
Me quedé sentada en su sofá. No sabía donde estaba Miguel pero no tenía fuerzas para buscarle. Oí ruidos de gente que estaba siendo echada de la casa y se cerró la puerta principal.
- Por fin - dijo Miguel suspirando.- ¿Ana?
- Estoy en el salón
Sus pisadas se oían cada vez más cerca. Estábamos solos. Me tendió su brazo y me agarré a él. Me llevó hasta el jardín, allí había un banco que se balanceaba. Vamos, es como un columpio pero para tres personas juntas. Nos sentamos con cuidado.
- ¿Por qué no contamos nuestros sentimientos?
- Eh, no me parece algo romántico analizar nuestros sentimientos. Si quieres saber lo que siento vas a tener que arriesgarte.
No sabía como iba a reaccionar. Nunca creí que fuese capaz de decir algo así pero me gustó.
- Lo que me apetece ahora más que nada en el mundo es besarte
Mi cuerpo se relajó y creí que me iba a dar un infarto. Solo podía pensar que le gusto.
- Entonces bésame
Su cuerpo se acercó al mío. Mis latidos empezaron a acelerarse. Subió su mano hasta mi cabeza y me apartó con cuidado un mechón de pelo. Ese movimiento me parece tan romántico. Inclinó su cuerpo hacia adelante mientras pasaba su mano por mi nuca. Yo también me incline hasta él. Mi nariz rozó su piel y el lanzó sus labios contra los míos  Había olvidado como eran sus besos y la verdad es que son iguales que los de mi sueño. Solo me dio un beso y se apartó de mi boca. Mi cuerpo entero estaba temblando, algo dentro mió se había encendido y sentía que ardía. Era como llegar a flotar sobre las nubes. Pero volver a pisar sobre el suelo tan rápido fue una desilusión.
- Ana. ¿Qué significa este beso?
Respiré profundamente, odio contar mis sentimientos y más aun si me avergüenza contarlos.
- Me... me gustas Miguel, ¿no es obvio?
- Un poco - se río- tu también me gustas Ana.
Le gusto. ¡Le gusto! Sentía que me desmayaba.
- Ana, tengo que recoger esto. Pero esta noche en tu compañía ha sido perfecta. 
- Te ayudo.
Empezamos a recoger y me despedí de él con un abrazo. Volví a casa. ¿Que va a pasar a partir de ahora? No hemos dejado claro que somos. No entiendo nada. ¿Es que solo quiere que seamos amigos? Espero que no. Nada más abrir la puerta me encontré a Adrián nervioso esperándome.
- ¿Estás bien? 
- ¿Cuanto llevas esperándome?
- Un rato
- Mentiroso
- Se ve que estás bien.
- Si
- Pues yo no. Vale, estaba preocupado por ti pero también por mi. Mañana es mi cita con Sofia. Necesito ayuda.
Me reí. Así acaba el séptimo capítulo de la segunda temporada de Despierta.

4 comentarios:

  1. Me encanta tu blog!! soy Iry de mis inquietudes personales. :) No se si tu me seguías, pero yo a ti si. Un besazo guapa!

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  2. Soy Rea, como te he dicho me he pasado por tu blog, me ha gustado bastante así que leeré tu historia y te seguiré :)
    Besos, Rea^^
    http://senoshacecortoeltiempo.blogspot.com.es

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  3. Miguel es tan sumamente adorable ^^ Me encanta la caballerosidad con la que trata a Ana :)
    Por otro lado, me da penita Mireia... Espero que Alex sea ese que está esperando.
    Y Adrián es tan mono jaja Ojalá le vaya todo bien con Sofía
    Un besazo

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    Respuestas
    1. No he comentado a tus ultimos comentarios (me enfado conmigo misma).
      Yo quiero a un Miguel ^^ (o a un Adrian).
      Me encanta Mireia, porque me identifico mucho :)
      Besos!

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