miércoles, 13 de junio de 2012

18º Capítulo

- Antes de nada, ¿como sabías donde vivía?- pregunte, porque cuando me pregunto si podía venir a mi casa, ya estaba en el barrio y sabía mi calle
- Ah, resulta que los policías que me llevaron a comisaria y me interrogaron me contaron muchísimas cosas, si sabía lo de la pelea, si conocía a los padres de Corti, si había estado con el ese día, si le incitaba a pegar, bueno mil cosas. Me sorprendió que me mencionara tu calle, nunca me había dado cuenta que no sabía donde vivías, hasta que me dijeron que tu barrio era problemático y unas cuantas chorradas más. Me hicieron sentir agobiada con tantas preguntas.
- Pues vaya rollo, jaja. Bueno ¿te enseño la casa?- le pregunto
- Claro
Se queda quieta y no para de mirar toda mi habitación desde la puerta hasta la cama. En dos pasos recorres todo el cuarto, pero tengo muchas cosas personales, cuadros, notas, cartas, posters por toda la habitación.
Le enseño el salón,la cocina,el baño,el cuarto de mis padres. Después asomó mi cabeza por la rendija de la puerta, veo a mi madre hablando con mi padre, no tardarán en acabar pero tengo el tiempo suficiente. 
Le cuento lo de mi madre a Berta, me cuesta un poco decírselo porque me duele esta situación en la que estamos. Me mira triste con sus ojos azules cristalinos y me acoge en su hombro, huelo su perfume, huele a vainilla.  Me ofrece, con la voz más comprensiva que puede, dinero. No se como reaccionar y pienso en ¡mamá! La busco, pregunto a mi padre y salgo de la caravana. La encuentro sentada en las escaleras llorando. La intento consolar y le cuento que tal vez podamos salir de esa horrible situación. Ella acepta el dinero y promete devolvérselo dentro de un mes. 

Me siento feliz,  porque mi madre no volverá a tener esa idea de ir con ellos. Espero que nunca pase, no dejaría que pasara. 
-Mireia, no tienes de que avergonzarte, da igual donde vivas, como vistas, lo que te pase, siempre estaremos ahí y te querremos igual, no debes pensar que voy a cambiar mi relación contigo por saber donde vives.
No sabía que contestar a eso, así que sonrío. Me siento estúpida, todos estos años pensando que sería lo peor y ahora ya se sabe y no les importa.
- ¿Quieres quedarte a dormir? Bueno, en realidad te obligo, no puedes volver a casa ahora es muy tarde- digo
- Jaja, esta bien me quedo

Ya está decidido. El plan es, mañana cogemos las notas y nos montamos en un autobús que nos lleva directamente a Lura, Cataluña. Así que Berta tiene que volver antes a su casa para prepara la maleta. 

Cojo un colchón y lo pongo en el suelo.
- Yo duermo en el colchón- digo
- No, yo duermo en el suelo- dice Berta
- No, yo voy a dormir ahí
- Que no, por favor déjame ahí, porque mañana al levantarme no quiero despertarte
- Vale
Nos tumbamos cada una en su cama. Cojo la sabana que esta sobre mi cama y me meto dentro, es un refugio, me protege del exterior. Cierro los ojos.
- Que duermas bien- digo
- Igualmente
Apago la luz, y solo se escucha el susurro de mis padres y varios chirridos de grillos. Me dormí. Empecé a oír ruidos y la luz me molestaba, acabé despertándome. Al abrir los ojos, Berta no estaba en el colchón. Me levante para buscarla pero ya se había ido. Me vestí, acabé de preparar la maleta, desayuné y me despedí de mis padres.
- Llevas el móvil
- Si
- ¿Y el DNI?
- También- digo con tono cansado y muy largo
- Bueno pues, adiós os veo dentro de una semana, tampoco es tanto
- Cierto, te queremos Mireia
- Y yo a vosotros, adiós
Nos damos un abrazo, me abren la puerta y salgo de casa. Después cierro la puerta y veo a unos ojos bonitos y oscuros cerca de mi puerta. Era el niño morenito, inofensivo que seguía a Berta anoche.
 Así acaba el décimo octavo capítulo de Despierta.

2 comentarios:

  1. ¿Quién será ese chico? Mmmm... me intriga ;D
    Ya sabía yo que el hablar con Berta le iría bien :) Seguro que se lo pasan genial en las vacaciones, aunque también es posible que tengan algún problema... ¡Sigo leyendo ahora mismo para descubirlo!
    Un beso ^^

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    1. Jajaja, no he hablado mucho de él. Lo que te espera...

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