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sábado, 17 de noviembre de 2012

22º Capítulo


No entendía nada. Me estaba mareando. Me costaba respirar. Me oyeron. Se me caían lágrimas por las mejillas. Como. Todo es falso. Todo es una apuesta. No puede ser. No. Pero justo tres meses. Pensaba dejarme. No, no, que...dolor. Sale Miguel. Después Jaime.
Será mejor que me vaya- dice Jaime.
Miguel cambia de cara al verme llorar.
Cariño...
Era todo una apuesta
No
- ¡Acabo de escucharos! Como has podido
Deja de llorar. Te lo voy a contar todo pero no llores, me mata verte llorar.
- A mi me duelen las mentiras
Te acuerdas de la fiesta. Antes de que te sentarás en ese sofá  Mis amigos me dijeron que si salía con una chica durante tres meses me darían 50 euros. Entonces, acepté. Ahí es cuando apareciste tu. Te bese. Pero me di cuenta de que era un tontería y me raje. Lo hice porque empecé a sentir algo por ti. Por que te quiero y eso ahora me parece un estúpido error, pero no me arrepiento
¿No?
- No porque así conocí a la chica de mis sueños.Perdóname, pero tu sabes que estos tres meses han sido verdad. Te quiero. ¿Te cuesta tanto creerlo? Por ese día no forma parte de nuestra relación y no lo mencioné cuando te daba la pulsera.
Estuve un minuto sin hablar.
Soy tan estúpida siempre dudando de ti. Me quieres tanto como yo lo hago a ti, no debería dudarlo, pero es que todo esto es nuevo para mí. Nunca me habían besado, tu fuiste el primero. Tu. Es que eres tan encantador, guapo, gracioso. No entiendo porque te conformas conmigo. Cuando recogí las notas sentía que todas las chicas me miraban con odio. Acabo de entender que me tienen celos. Todas están coladitas por ti,  puedes tener a cualquiera.
- Pues, este chico tan perfecto quiere a la única chica que ve, esa eres tú. Tu eres más guapa, más graciosa y más encantadora que yo. 
Me lanzó a su boca. Le beso y le beso. Me separo un poco de sus labios, lo suficiente para hablar.
- Te perdono, por si no lo sabías. Por cierto, ya son las nueve ¿no?
Sonríe. Me coge de la mano y me lleva dentro de la campaña.

Era todo tan bonito. Había una mesa enana con dos sándwiches para cada uno, dos botellas de refresco y una barra de pan. Que mono. También pude fijarme que estaban los dos sacos de dormir juntos y rodeados de flores. Eso es lo que tiene que significar y lo raro es que no me sentía nerviosa. Lo estaba deseando. Por cierto, será eso la cursilada. Sonrío.
-Me encanta
- Tu primero- dice mi queridisimo novio mientras mueve los brazos. Hacía que me movía la silla (invisible). Me senté y el movió los brazos para mover la silla hacia la mesa. Es ideal. El se sienta y comemos. Mordisque un sándwich  tome unas cuantas migas de pan. No tenía mucha hambre, las palomitas llenan. Bebí mi refresco era fanta de limón, mi preferida.
- Estoy llena
- Y yo - se levantó y apartó la mesa del medio. Se acerco a mi. Ese movimiento ha sido demasiado sexy.
- Miguel, ¿te acuerdas de todas esas cosas preciosas, románticas y dulces que me dices?
- Si -contesta el confuso
- Pues hoy te voy a ganar
- ¿A sí?
- Si. ¿Preparado?
- Si
- Estoy profundamente enamorada de ti
Nunca había visto a alguien sonreír como lo hizo él. Se lo que sentía porque es lo que siento yo cuando me dice cosas así, pero esto lo ha superado. 
- Creo que yo estoy aún más enamorado de ti que tu de mi, mi pequeño tomate rojo
Me río.
- No, yo mucho más.
Acercamos nuestros rostros, el pone su mano detrás de mi nuca. Acerca sus labios, nos besamos. Yo me echo sobre los sacos, él me sigue. Seguimos besándonos.
- Quiero hacerlo, quiero usar el regalo de Berta
- ¿Estás segura?
- Como odio ese estúpido cliché, si no lo estuviera no te hubiese insistido tanto.
Me besa.
- Pero que conste que, que te haya dicho que estoy enamorada de ti no quiere decir que lo haya dicho con el objetivo de acostarme contigo.
- ¿Tu, conmigo? Más bien al revés
Abro la boca sorprendida
- Ya veremos
Me lanzo a sus labios, meto mi lengua en su boca. Le quito la camiseta. El la mía. Me tumba y mientras me besa nos quitamos los pantalones mutuamente. El esta encima mio. Después acabó yo encima suyo. Le muerdo el cuello, le beso, le toco. Tantas sensaciones. Al final acabamos los dos desnudos entre los sacos de dormir. Nunca había experimentado esos sentimientos de deseo, de erotismo. Me gustaron sospechosamente mucho, yo diría que demasiado.
- Te amo
- Yo mas -digo
Sonreímos. Nos dormimos abrazados. Nunca había sido tan feliz. Tal vez Berta se alegre, al saber que ya no soy virgen. Sonrío.


  • 9 de agosto 2012:

Abro los ojos, poco a poco. Había mucha luz, tenía sueño, me giro para abrazar a mi muñeca y siento piel, caliente. Eso definitivamente no es mi muñeca tuerta de mi infancia. Era Miguel, dios lo hemos hecho. Que vergüenza  Vale, me da vergüenza tener que decirle a mis amigas, especialmente a Berta, lo que he hecho. Pero por lo demás es raro pensar que ya no soy esa chica inocente, ahora soy una chica un poco más madura. Creo. Abro los ojos ya sin ninguna molestia y miro a Miguel. Es tan adorable cuando duerme. Es hermoso. Suena un poco mal, tal vez debería pensar que es guapísimo  Si, mejor. No quería despertarlo pero a la vez sí, porque su sonrisa es me hace sentir mariposas en la tripa. Antes de poder soplarle se oyen unos ruidos molestos fuera. Miguel se mueve enfadado por que le hayan despertado. Abre los ojos y me ve. Sonríe. Que mono. 
- Hola- dice Miguel con voz ronca
- Hola, cariño
- ¿Qué tal has dormido?
- Bien ¿Y tú?
- Ha sido la mejor noche de mi vida
- Anda, que exagerado
- No miento, es verdad
- Te creo - digo - ¿Qué estarán haciendo ahí fuera?
- Ni idea pero me los voy a cargar ¿Qué hora es?
Cojo mi pequeño móvil azul. Decía que eran las 10:13 
- Las diez y cuarto
- Bueno, no está mal.
Se acerca para darme un beso, yo me alejo. El se extraña
- ¿Que pasa?
- Es que mi aliento siempre huele mal, siempre me lo ha dicho mi madre y no me lavo los dientes desde anoche.
Se acerca y me besa.
- Eres un romántico pero soportar ese horrible olor por mi, no hace falta.
- A mi no me molesta.
Nos besamos. Vuelvo a sentir calor. Quiero volver  a hacerlo, era una sensación tan caliente, sentía una pasión. Sentía pasión. Esa palabra describe lo que siento una ENORME pasión. Le quito la camiseta.
- Cariño, ¿Que haces? - dice Miguel
- ¿No quieres hacerlo?
- ¿Ahora?
- Si
Me sigue besando. Después de muchas rápidas respiraciones, besos y caricias. Acabamos cogiendo aire, cansados.
Escuchamos unos ruidos. Nos escondimos entre los sacos. 
- Tortolitos, salid de allí -dice Berta
Nos reímos.
- Vale, ya vamos - digo
Salgo del saco y me visto con unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta de tirantes roja y unas chanclas blancas. Él se pone unos pantalones por las rodillas de cuadros y una camiseta negra. Estaba muy guapo.
Salimos de la mano. 
- ¿Crees que Berta lo notara?- pregunté a Miguel en un susurro mientras nos acercábamos a ella.
- Pss... claro que no, eso no se ve
Llegamos a ella.
- Hola.-dice Berta
- Hola, ¿Qué pasa dónde está todo el mundo?-dije
- Lidia, Mireia, Abel y Jaime se han ido a la isla, al ser solteros... Así que tenéis los hermanos Adrian y Ana toda la playa para vosotros. 
- Vale, eso es raro. Pero me parece bien.- dije
-¿Qué vas a hacer tú?- preguntó mi novio
- Ah, ir a la isla
- Bueno, pues que lo paséis bien- lo dije mirando a Miguel. Él me miró y sonreímos. Yo aparté la mirada.
- Si...no,no. ¿Lo habéis hecho?
Nos quedamos con la boca abierta, tiene un don. Miguel se puso rojo y volvió a la tienda poniendo una escusa cliché tipo; ¿no habéis oído un ruido? Creo que es mi móvil.
- ¿Como?, bueno mejor no saberlo. Tienes un super poder ¿Lo sabías?
- No cambies de tema.- no podía parar de sonreír- ¿Qué tal? ¿Se lo monta bien en la cama?
- Berta... bueno solo te diré que fue increíble
- No se como verte ahora, has cambiado. Ahora te veo con otros ojos.
- No deberías, soy la misma de siempre
- Ya, ya.
- Bueno se acabo esta conversación
- Tu lo que quieres es volverlo a hacerlo
- Dios, no. - digo mirando hacia otro lado, mentía- por cierto, no le digas nada a nadie y ve preparando tu cara cuando se lo diga a las demás.
- Esta bien, adiós.- me dio un beso y se fue.

Vuelvo a la tienda.
- ¿Quieres darte un baño?- le pregunto
- Si es contigo
Me pongo un bikini de lunares que me queda de muerte o eso creo. Mi bikini es más bonito que el de la foto.

                                             

 Salimos de la mano de la tienda y me dice:
- ¿Una carrera?
- Tres, dos - Miguel echa a correr antes de tiempo. Yo grito- ¡tramposo!
Echo a correr detrás de él. Él llega primero. Le pegó en su musculoso brazo. 
- Me encanta como te cruzas de brazos y miras al suelo cuando te indignas
Me hace sonreír. Le beso y le empujo. Él mientras cae me coge la mano. Grito. 


Acabamos los dos dentro del agua. Abro los ojos y le veo. Estoy muy enamorada. Sacamos la cabeza y nos besamos. Me subí a su tripa. Y nos besamos. Fue un baño muy agradable. Cuando nuestros dedos se pusieron como pasas decidimos salir. Nos secamos.
- ¿Por qué coño habéis gritado tanto?-dice mi hermano enfadado
- Porque somo felices
- Vale, vale...

Volvió a entrar en la tienda. Lo más asqueroso de la escena no fue ver a mi hermano sin camiseta si no verle solo tapado por una toalla, no quiero imaginarme... vale me lo estoy imaginando. 
- ¿Quieres ver una peli? - me dijo Miguel, eso me distrajo
- Vale, ¿le cogemos el ipad a Berta?
- Si
Entramos en la tienda azul donde duerme ella, Lidia y Mireia. Su mochila es una rosa, la abro y cojo su ipad. Salimos y nos tumbamos juntos en nuestras toallas. Lo enciendo  Aparece una nota, parecía un diario. Leí "cada vez que veo una pareja en la calle, a un chico, una sonrisa, me duele tanto. No puedo respirar. Tengo que fingir." Eso me rompió el corazón. Cerré la aplicación. Puse una película y se la dejé a Miguel para que la viese.
-¿A dónde vas?
- A ayudar a una amiga
Me da un beso dulce, uno de esos besos que te deja con ganas de más.

No se donde ir. Voy al bar "el gato", no hay nadie. Camino por la acera gris y llego hasta el parque. El parque no es muy grande. Paseo por los adoquines marrones, rodeada de plantas y escuchando los bonitos trinares de los pájaros. Fue un agradable paseo si no pensaba en la causa por la que me encontraba allí. Pasé por unos cuantos bancos que se situaban en frente de un riachuelo. Había una chica en uno de ellos.
-¿Berta?- La chica no se giraba. 
Me acerqué a ella y no era Berta.
 Seguí andando encima de la arena. Bajé unas escaleras y llegué a una parte más bonita, con hierba verde adornada con árboles con hojas preciosas, que colgaban del tronco y se movían de un lado al otro a causa del aire. La vi estaba sentada apoyada en el tronco de un árbol. Corrí hacía ella. Me senté a su lado, puso su cabeza en mi hombro y lloró, mientras yo la tranquilizaba o decía cosas para animarla.
- Berta, tranquila, respira hondo e intenta olvidar. Concéntrate en los que siguen aquí, en los que te quieren y nunca dejaríamos que algo malo te pasase. Solo piensa en nosotros.- El pulso de Berta bajó y sus lagrimas disminuyeron. Quito su cabeza de mi hombro y me dio un fuerte abrazo.

                                               

- Ana no me dejes sola
- No lo haré
La hice subir. Fuimos a la salida dando un paseo. Al llegar a la acera gris, caminamos hasta el bar y se lavó la cara y tomamos un batido juntas. A mi un batido siempre me anima.
- ¿Quieres volver a la playa?
Vale. Nos dimos un baño los cinco juntos. Estuvo bien. Vi en Berta una sonrisa y eso me animó. Salimos. Vimos algunos capítulos de Big Bang nuevos. Después mi novio fue a comprar comida con mi hermano. Un poco raro. Pero así estábamos las tres amigas juntas.
-¿Sofia has...?-dijo Berta
- Si -dijo lentamente y avergonzada
Berta pego un chillido
- Nosotras tres somo las no vírgenes de nuestro grupo. Hip, hip, hurra. Hip,hip, hurra. Hip,hip,hurra.
- Claro, Berta - digo
Hablamos de sexo, más de lo que me hubiese gustado hablar. También preguntamos a Berta donde estaban Mireia y Lidia. Ella nos dijo que en la isla había una fiesta y allí estaban Mireia, Lidia, Abel y Jaime. Comente que me daba mala espina, se rieron. 

Al cabo de quince minutos volvieron los chicos con sandwiches para todas, patatas fritas, botellas de agua y galletas de chocolate. Me quedé satisfecha. Cuando acabamos de comer, fuimos a las tiendas de campaña a tomar una siesta. Le dije a Miguel que hoy iba a dormir con Berta. A él no le importaba en absoluto. Así que Berta se metió en su saco de dormir. Estuve a su lado hasta que se durmió. Yo no pretendía dormir. Salí de la tienda con cuidado y me fui a la mía con Miguel. Él estaba jugando con su iPod. Se giro al oírme entrar. Cerré la cremallera de la tienda. Me quite la camiseta y el pantalón y me quede en mi bikini azul con lunares. Me tumbe en mi saco. Él me miro. Sonrío.
- ¿Quieres, otra vez?
- Parece que no te gusta hacerlo, o tal vez es que lo hago mal.
- No es por eso. Es que la Ana que conozco es muy dulce y no me imaginaba que podrías ser tan... lo contrario en la cama. Eres muy buena en la cama pero es que tu forma de ser... cambia. 
-¿Eso no te gusta?
- Si, mucho.- me besa, nos besamos. Le quito la ropa. Y volvemos a estar debajo de los sacos de dormir juntos.
- Cariño, ¿que son esos ruidos? - me dice Miguel
- No se- me pongo ropa interior y una camiseta larga. Cojo mi móvil que lo había puesto en modo vigilancia y conectado con el de Berta para ver que dormía. Como si fuese un bebé, pero es que no quiero que este sola. Pero mi móvil no mostraba a Berta si no arena, la voz de Jaime. No puede ser. Tenía miedo, mucho miedo. Por mi móvil se podía ver a Lidia y Sofia tumbadas una junto a la otra con la ropa rota y delirando, parecían borrachas, Jaime las decía cosas horribles. ¿Que está pasando?

- Miguel, ¡Miguel!
- ¿Qué pasa?
- Tienes que ver esto, mira- le digo agitada
- ¿Esas son Sofia y Lidia? ¿Que está haciendo Jaime?
- No lo se, tengo que ir a la isla
- No, voy yo, tu te quedas aquí
- No, Miguel, yo me encargo, si vas tú te tomará como una amenaza pero si voy yo, justo lo contrario- dije
- No, no,no,no
- Tu llama a la policía, Miguel
- Yo voy a la isla
Miguel me da mi teléfono, estaba sonando, era mi madre.
- Si, mama
- Hija, ni se te ocurra ir a la isla
Estaba confusa, como sabía mi madre esto.
- Mama, ¿como sabes tu lo de la isla?
- Eso no importa, ahora hazme caso...-la interrumpí
- Claro que importa, mama ¿como lo sabías?
- Esta bien, tu padre y yo somos policías secretos, vale suena fatal, pero es la verdad. Llevamos investigando el caso de Cortiguera desde antes de que le mataran.
-¿Cómo?¿En que está relacionado Corti con Jaime?
- El le mató- sentí como un escalofrío en el cuerpo y lagrimas cayendo por mis mejillas.
- Mama, tengo que ir
- Nosotros estamos en camino
-¿Cuanto os queda?
- Cuarenta y cinco minutos
- Mama, eso es un montón, voy a ayudar a mis amigas luego nos vemos
-No, hija...-la colgué
Tenía mucho miedo, sentía el cuerpo caliente, me ardía la cabeza y las manos me temblaban. 
- Ana, como sabe tu madre que Jaime ha matado a Corti
- Es policía secreto. Eso no importa ahora. Quiero que no digas nada a Berta, dila que me he ido a comprar la cena. No la dejes ir a la isla por nada del mundo. 
- Vale, Ana. Como te toque ese tío, lo...lo...mato.
- Ah, casi se me olvida voy a grabar lo que ocurra con el móvil y tu podrás verlo como yo veía a Berta dormir.
- Bien, así me sentiré más tranquilo.

Corro hasta el pueblo. Ya estaba oscureciendo. Me empiezo a quedar sin aire, ando rápido, vuelvo a correr. Llego al alquiler de bicicletas. Cojo una y pedaleó lo más rápido que puedo hasta la isla. Me sentía agotada pero la adrenalina frenaba ese sentimiento. Rebajo el paso, Jaime podría verme. Le veo. Tengo otro escalofrío. Bajo de la bicicleta y voy andando hasta Jaime.
- ¿Qué coño haces aquí Ana?
- Miguel me ha dejado.-digo entre sollozos. Me salen mocos por todas partes y las lagrimas me mojan entera.
El se acerca a mí.
-Tranquila, Ana, todo va a salir bien. ¿Quieres un poco de diversión? Toma esta pastilla.
La cojo. Oigo una tos de mi móvil, será Miguel. Jaime no sabe de donde viene y gira la cabeza. Escondo la pastilla en mi bolsillo. Echo la cabeza para atrás y simulo que trago.
- Bien, Ana.
Será capullo, encima me felicita. Ag como le odio. No se cuanto tardarían los efectos en afectarme si me la hubiese tomado. Empiezo a moverme en círculos.
- ¿Sabes que era lo peor......- tardo en continuar- su romántico y el día que me pegó.... fue lo peor del mundoooo, nunca le dijir la palabra.
Él se acercó a mi, tenía miedo. 
- Ven - me dio un abrazo. Yo le abrazaba mientras el me tocaba el culo. Es un cerdo.

Se oyó unos ruidos. Me agarró del brazo y me giro bruscamente. Pude ver a mis padres en frente mío. Sentía terror llevaban pistolas. También pude sentir un cuchillo delante de mi cuello. Ahora tenía pánico. ¿Voy a morir? 

- Suelta a Ana
- Jaja, no estáis en condiciones de imponerme cosas. Cuando vosotros soltéis esas putas pistolas yo la suelto.
Nadie hizo nada en unos minutos que me parecieron segundos. Jaime movió el arma hacía mi cara. Ya no sabía que sentir pero no podía parar de llorar en mi interior, el miedo frenaba casi todas las lágrimas.
- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!-grite de dolor cuando me rajo parte de la cara. Desde un punto debajo del labio, en línea horizontal recta, hasta el final de mi rostro.
Después mi madre disparó en el hombro del brazo con la arma. Sentí el impacto en su cuerpo. Cuando bajo la arma, salí corriendo. Mi madre me abrazó con fuerza. Me puse a llorar del miedo y de lo que ya nos hemos librado. La solté y vi a mi padre ponerle unas esposas bastante raras a Jaime. Corrí hacia Lidia y Mireia, estaban inconscientes. Esas pastillas son demasiado fuertes. Le dí la mía a mi madre para que la llevase a su trabajo o lo que hiciese. Llamamos a una ambulancia. Vinieron Sofía, Miguel y Berta. 

Cuando Miguel me vio la cara llena de sangre, puso una cara llena de ira y odio. 
- ¿Estás bien? ¿Qué te ha hecho? ¿Qué ha pasado?
- Miguel, estoy bien, solo me duele si toco la herida...-le conté lo que había pasado.
Berta estaba confusa. Me miro sorprendida y preocupada. Lo había escuchado todo.
Corrió hacía Jaime.
- ¡Hijo de puta! ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué paso? ¿Por que lo - se le quebró la voz- le mataste?
No contesta
-¿Por qué? - gritó Berta desesperada
Yo me senté cerca de Lidia y Mireia. Berta se puso a mi lado y la volví a consolar. Yo también estaba mal, no entendía porque lo había hecho, porque hacía daño a mis tres mejores amigas. No podía parar de pensar, era una situación horrible e insoportable. Por fin vino la ambulancia. Llegamos al hospital. Nos atendieron a los cuatro. A mi me pusieron puntos y pude hablar con Miguel.
- Quiero volver a casa
- Yo también. Solo a nosotros se nos ocurriría traer a un asesino a nuestro viaje, ser engañados, sufrir, ser atacado. Ufff.
- ¡Oye! ¿Donde está Abel?
No lo podíamos creer. Lo habíamos olvidado, allí. ¿Le habría hecho algo Jaime? Me levanté a buscar a mi madre.
-Mama, ¿ dónde esta Abel?
- Le están buscando
Me relaje un poco. Después de varias horas, nos montamos en un avión y volvimos a casa. Se quedaron todos a dormir a mi casa. Eran las cuatro de la mañana. Lo malo es que mi madre no me dejaba dormir cerca de Miguel. Gracias mama. Pero cuando se fue a dormir, me tumbe en el colchón cerca del suyo. Me dio la mano.
-Nunca permitiré que te hagan daño
- Ni yo a ti. Miguel ¿Crees que algún día dejaremos de querernos?
- Nunca
- Entonces jamás me dejes.
- Nunca. Ven
Me acerqué más a él y nos dimos un beso, por primera le mire a los ojos y pude ver todo lo que sentía. Fue un beso lleno de sentimientos que no podré olvidar. Sonreí. Me puso su brazo sobre mi cuerpo y nos dormimos. 

                                       


Entonces me desperté de un largo sueño. Al abrir los ojos en frente mío no estaba Miguel sino mis amigas y yo estaba en una cama de hospital. ¿Qué ha pasado? Así acaba el vigésimo segundo capítulo de Despierta.

lunes, 8 de octubre de 2012

21 º Capitulo



  • 8 de agosto de 2012

El mismo sonido, ya familiar, de la cremallera me despertó. Tenía sueño. Así que cerré aun más los ojos, me giré y puse la cabeza en el otro lado de la almohada, mientras gruñía. Se oyen pisadas. No.


- ¡Feliz cumpleaños!- gritaron todos. Me pegaron un susto. Tenía mucho sueño pero a pesar de todo sonreí.


- Gracias- dije

- Pues ya que estas despierta te voy a tapar los ojos, no te asustes.-dijo Berta
- ¿Qué? ¿Para qué?
- Siempre estas preguntando porque, porque y porque. Pues porque si y punto.- contesto Berta
- Vale
Berta se puso detrás de mi y me tapo los ojos con un pañuelo rojo y azul. Alguien me cogió de la mano y me llevó.

- Llegamos a la mesa de picnic. Siéntate - dice Berta
Me siento con miedo a caerme al suelo. Estaba emocionada, ¿que me habrán preparado?
- ¿Lista? - me pregunta Berta
-
Me quitan la venda de los ojos, por fin. Sobre la mesa había una tarta, que buena pinta, y tres regalos envueltos con un papel bastante feo.
- ¡ A la! Cuantos regalos, no teníais porque, y ¿esa tarta? ¿de dónde la habéis sacado? Ja ja.
- Pues teniendo en cuenta que somos nueve los que estamos aquí presentes, tres regalos no son muchos.- dice Berta mirando a los chicos- La tarta es de este, el romántico de tu novio.
Estaba tan emocionada que aun sabiendo que me miraban todos le di un beso.
- ¡Puaj!- comentaba mi hermano. Será tonto.
- Oh que empalagoso
- Que bonito
- ¿Por qué yo no tengo beso? - decía Berta
Me río.
- Bueno, ¿cuando vas a abrir los regalos?- preguntaba Mireia
- Ya voy, no me metáis prisa.
Cogí primero el del regalo verde. Un bikini enano. Estoy segura que eso es de parte de los chicos. Flipante. Me va a quedar muy ajustado. Demasiado.
- ¿Creéis que mi cuerpo es del mismo tamaño que el de una Barbie?
- Bueno no, pero queremos ver ese...- decía Jaime antes de que le interrumpiese.
- ¡Ya!- grite. Creo que me estaba sonrojando. Serán...
- Siguiente- decía Berta trayéndome un regalo a las manos.
Lo cogí. Quite el envoltorio como pude, soy un poco torpe para esas cosas. Eran cinco fundas para mi ipod. Eran preciosas, que buen gusto tienen mis amigas.
- ¡Me encantan!
- Lo sabía- dijo Mireia
- La que más te gusta es la rosa ¿A qué sí? Si es que mi gusto es exquisito.- decía Lidia riendo.
- Ya, claro- dijo Sofia
- ¡Siguiente!- grita por última vez Berta.
Lo cogí y empecé a quitar el envoltorio, pero Berta me paró.
- Espera, dale la vuelta. Te he añadido un regalito muy especial.- dijo Berta
Entonces giro el regalos y... No puede ser. Era un condón. Sera idiota.
- ¡Berta!- grito
- Que...es para tu noche especial
- No estropees nuestro preciosos regalo- dice Sofia
- Eso, ábrelo ya -dice Lidia tajante
Era duro y grande. Quite el envoltorio con fuerza. Era...¡¡No!! Era un álbum. Lo abro con cuidado y veo cada foto, cada detalle. Era precioso. Recorre mi vida desde que era un bebé hasta ahora. También salen mis amigas, desde que tengo cinco años, que monas estábamos. Bueno excepto Lidia que se incorporó con catorce años. Ese es el regalo perfecto, creo que el más bonito que me habían regalado. En algunas fotos salgo con Miguel. Esta es del parque de atracciones con las chicas. Se me cayó una lágrima por la mejilla.
- Es precioso, es el regalo perfecto, muchas gracias chicas.
- Oh si nuestra pequeña esta llorando -dice Berta
Las abracé a todas a la vez. Después a los chicos.
- Bueno... ¿Tomamos la tarta? Es que estoy hambrienta- dice Mireia
Jaja.
Me senté y partí la parta como pude. Estaba muy buena, era más bien un bizcocho que una tarta, era de chocolate con trozos de chocolate. Al acabar la tarta, mi novio me cogió de la mano y me llevó a un sitio para estar a solas.

Salimos de la playa y fuimos a un parque que hay cerca. Es un lugar enorme lleno de árboles con corteza marrón y hojas puntiagudas, también hay arbustos con frutos rojos. Nos sentamos en un banco.
- Cierra los ojos.- dice Miguel
- ¿No crees que por hoy ya he cerrado los ojos suficiente?
Sonríe.
- Lo de Berta es diferente, ella te ha obligado, yo te aconsejo que los cierres.
- En ese caso.
Cierro los ojos mientras sonrío. oigo como se mueve. ¿Qué hará?
- Abre los ojos.- me dice
Abro los ojos.
Miguel esta de pie en frente mío con un taco de papeles en la mano. (idea tipo este vídeo AQUÍ).
El primer papel decía "Feliz cumpleaños, cariño". Yo asiento. El pasa de papel.
"Y también feliz aniversario".
"Que tres meses no los cumplen todas las parejas."
"Y para mi es muy especial"
" Aunque con todo lo que quiero estar contigo"
"Me parece muy poco"
"Así que por este aniversario y por todos los que quiero compartir contigo"
"Te regalo esto".
Abro los ojos con fuerza. ¿Qué? Un regalo, mierda, yo no tengo nada para él. Sonrío al ver una cajita. ¿Qué será? La abre. Es un pulsera preciosa, es plateada, con hebillas. En cada hebilla tenía un símbolo. Brillaba y es preciosa. Nunca me habían regalado algo de esa clase. Intentaría rechazarla pero seguro que el me reserva algo que me hará ponerme la pulsera y que se me caiga la baba. Así que la acepté. Me la puso. Yo no podía parar de sonreír.

                                               

- Esta pulsera significa mucho para mí. Estos labios (un símbolo de la pulsera) significan nuestro primer beso. Fue cuando viniste llorando a mi casa y yo te sostuve entre mis brazos. Esta espada es de nuestra primera pelea cuando te pegué(símbolo de una espada).- Cierra los ojos y pone mala cara.- La primera reconciliación (símbolo de la paz), nuestro primer baile (símbolo de una rosa, la que me puso en la mano), nuestro primer baño (símbolo de una gota) y una sonrisa por nuestra relación. Esta pulsera significa tanto para mí, significa todo lo que hemos pasado, risas, sonrisas, besos, caricias, lágrimas. Significa la persona más especial de mi vida. Me has cambiado, me has hecho una buena persona, he empezado a sentir tantas cosas. Ahora soy más romántico,creo, feliz, puntual, alegre, comprometido, todo lo que quiero ser. Me emociona que esta etapa tan buena de mi vida la este viviendo contigo.

No podía creerlo, más lagrimas caían por mis mejillas. Es preciosa. Él, él... de repente supe lo que nunca me había planteado sentir por nadie, algo tan fuerte y grande que me hacía temblar. Estaba completamente enamorada de él. Recuerdo cuando se calló de la bicicleta y el horror que sentí. Le quiero tanto que duele. Entre lágrimas y mocos, dije:
- Miguel, tu eres lo mejor que me ha pasado en mi vida y te quiero, te quiero, te quiero. ¿Por qué estoy llorando? Esta pulsera es la más bonita que he visto, ya querría Taylor Swift tenerla.
Me reí. Después sonreímos como dos tortolitos. Nos besamos y besamos. Él apartó la cabeza y yo puse mi cabeza en su hombro. Ese es el único sitio donde quiero estar.

Pasó el tiempo, 30 minutos, 45 minutos, una hora. Miguel interrumpió el silencio:
- Creo que tenemos que volver ya
Yo empecé a gruñir.
- Venga Ana, que es tu cumpleaños y hay que celebrarlo, pero no solo conmigo.
- Vale, vale. Pero con una condición.
- ¿Cuál?
- Que me des un beso.
Sonríe. Agacha un poco la cabeza, se acerca a mis labios, los roza. Yo le devuelvo el beso y le susurro en la oreja:
- Te quiero
Nos cogemos de la mano y volvemos al jaleo. La primera en comentar es Berta, como no.
- Uy tortolitos, ya  vuelven. ¿Que habéis hecho? ¿Habéis usado ya mi regalo de cumpleaños?
Suspiro y pongo los ojos en blanco.
- No. Cambiando de tema... como yo soy la cumpleañera propongo que bailemos en el mar con música muy alta. Aunque por supuesto con mi música.
- ¡Eso no! Tus canciones son tan lentas y como escuche más a Taylor Swift...-dice Berta
- ¡Ah! Berta , jaja, tu vas a bailar algo -espero- diferente. Quiero que bailes un baile sexy, como un streap-tease ¿Sabes por qué? Por todos tus comentarios salidos y estúpidas bromas que me dan vergüenza y me enfadan.
- ¿Qué? ¿Cómo estás tan segura de que lo pienso aceptar?
- Por que sino tendrás que regalarme algo, que cueste más de 10 euros.
- Ag. Seras...
Sonrío. Ella también sonríe conmigo.
- Acepto. Si es que se que te pongo con este cuerpo que tengo.
Abro la boca sorprendida y pongo, de nuevo, los ojos en blanco.

Nos pusimos cada uno el traje de baño. Yo me puse el bikini nuevo. Realmente con este bikini se me ven demasiado las tetas, aunque la parte de abajo se ajusta a mi cuerpo perfectamente. 
- Que provocativa, Ana - me dice Miguel
- Lo se, pero si no me lo pongo hoy, no se cuando lo haré
Sonríe. Me besa y yo me derrito entre sus labios. Salimos de la tienda de campaña. Yo llevaba una toalla, los altavoces y mi ipod. Puse la toalla en la arena y coloqué mis altavoces encima. Puse mi ipod en los altavoces. 
- No va a ser todo Taylor Swift, voy a poner la lista de reproducción para una fiesta.
Le di al play. Empezó a sonar "Call me maybe" de Carly Rae Jepsen.




Entonces nos metimos en el mar y bailamos. Nos mojamos, nos empapamos, nos bañamos y seguimos bailando. Me sentía tan alegre con mis seres queridos.

Después de una hora haciendo el pavo, le tocó a Berta hacer su sensual baile. Puse la típica canción que ponen en las películas en una escena erótica. Berta empezó poco a poco. Primero se quito la camiseta mientras movía la cadera. Después los pantalones. Se chupo el dedo y acabo el baile. Aplaudí y me reí. Propusieron jugar a las cartas. Yo gané una partida de culo. Mire mi pequeño y azul reloj, marcaba las dos y media. Hora de comer. Fuimos a la isla de nuevo y comimos en el bufete  Yo comí tres chuletas de cordero y patatas fritas con ketchup. 

-Propongo ir a comprar comida y bebida, con alcohol por favor, y luego volvemos a las tiendas de campaña y vemos una película con mi ipad o algo. ¿Qué os parece?- dice Berta. Ella ha propuesto todas las ideas de este viaje, pero es que nadie la puede decir que no, porque son muy buenas.
- Vale
- Si, joder, vamos a emborracharnos- grita mi hermano
- Si- la sigue Lidia
Jaime compró las bebidas, era él más adecuado para esa tarea. Tiene un aspecto adulto, es robusto, con muchos músculos, ojos verdes, pelo castaño y voz ronca. Salió con dos botellas en una pequeña bolsa verde. Es frío, definitivamente no es el tipo para Lidia.

Volvimos a la playa. Pusimos mantas en la arena para poder tumbarnos. Berta trajo ipod, ipad y un iphone.
-¿Qué vas a hacer con eso?-dijo lidia
- Ver la película- contesto Berta
No se como lo hizo pero empezó a sonar la cancioncita de Fox en todos los aparatos. Los colocamos sobre las mantas. Yo me cogí mi iPod y me coloqué entre Miguel y Mireia. La película era "Los juegos del hambre".
- ¡Ah! Me encanta- dije gritando
- Es que Gale es tan guapo - dice Sofia
- Pero que dices es mucho mejor Peeta- dije
- Seréis frikis- siempre Berta, ridiculizando
- ¡Ah!- dijo Sofia
- Shh, estoy intentando ver la película-dijo Mireia
Nos reímos todos. 
Fueron dos horas muy cortas y llenas de diversión. No paramos de hablar en toda la película, que si Peeta era mas guapo, que si los del distrito uno se parecen a Lady Gaga. Entonces, Miguel me hizo una seña. Le cogí la mano y me llevó a la mesa del picnic.
-¿Qué pasa?
- Nada solo quería decir que esta noche tienes una cita.
- ¿Con quién? Oh, que mono me has preparado una cita con Abel, no tenías por que.
Soltó una carcajada. Me encanta su risa. Le besé en la mejilla.
- No, cariño, hoy a las 9:00
- ¿Que vas a hacer aun quedan dos horas...
- Tu ven a las 9:00
- Iré. Por cierto ¿A donde?
- En nuestra tienda de campaña
- Vale
Sonreí. Nos dimos un beso. Entonces volví con las chicas. Seguían hablando de la película.
- ¿Por qué matan a ese de la barba...?
Estuvimos hablando, después nos dimos otro baño. El agua estaba tan fresca. Realmente quiero volver aquí. Ah, tengo una cita. Que impaciencia. Que dulce es. Ya no quedaban a penas media hora, cuando decidí ir al bar "el gato" para hacer mis necesidades y arreglarme. Mierda, no me puedo cambiar de ropa. Le pediré algo a Berta. Cojo mi móvil  busco su nombre en mi agenda y marcando.
- Berta
- ¿Ana?
- Si, estoy en el bar, el gato. ¿Puedes traerme ropa?
- ¿Para?
Silencio
- Una cita- dije tímida
- Estas engañando a Miguel
- Jaja, muy graciosa.
- Vale, ya voy
Cuelga. Esperé diez minutos. Cuanto puede tardar en coger una camiseta y un pantalón. Me lavé la cara, me peine el pelo con los dedos. Llaman a la puerta.
- ¡Ana!- grita Berta. Que vergüenza.
Abro la puerta, entra, llevaba un vestido en la mano derecha y en la otra una caja enorme de maquillaje y una bolsa.
- Tía, eres muy discreta.
- Lo sé
- ¿Qué es todo esto?
- Menos hablar y más arreglarse.
Me puse el vestido y me senté en el váter  Ella abrió la enorme caja, empezó a sacar brochas y untarlo en colores y me los puso en los parpados. Después me puso raya y rimel. Después me cogió un poco del pelo delantero y me lo coloco hacia atrás con una pinza. Me marcó más los rizos. Me puso un gloss sabor vainilla en los labios.
- Lista-dijo
Me levante y me mire al espejo. No es por presumir pero es que estaba preciosa.
- Ah, tía es... Me encanta. Muchisimas gracias.
-Faltan los zapatos
- Ah
Sacó de la bolsa unos taconazos negros, iban a conjunto con mi vestido. El vestido era azul con estampado. Mejor os pongo una foto.
                                                      
- Gracias, gracias, gracias.
- Para esto estamos las amigas
- ¿Para maquillarnos?
- Ya me entiendes
Nos reímos mientras volvíamos a la playa. Cuando puse un pie en la arena, mi pie se hundía en la arena.

- Berta, creo que esto ha sido una mala idea.
Se empezó a reír de mí.
- No tiene gracia. ¿Qué hago?
- Anda ven que te llevo a caballito.
- No sería mejor quitármelos
- Ni lo sueñes
Me subí a su espalda. Era bastante difícil llevarme. Tampoco estábamos tan lejos de la parte donde la arena es más dura. Lo conseguimos a duras penas.
- Gracias
- Lo ves las amigas no solo estamos para maquillarnos
Me volví a reír. Ella se fue con el grupo. Entonces aún quedaban diez minutos. Entonces oigo la voz de Jaime dentro de nuestra tienda.
-Tío, esas flores son una cursilada
Oh, que mono es Miguel.
Cállate, solo tienes que ayudarme con esto y te vas. Que ya no queda nada.
- Tío, has cambiado tanto. Ahora estas en una relación y enamorado. Te acuerdas cuando apostábamos para ver si durabas tres meses con Ana. Ya lo has conseguido, bueno te queda esta noche.
- ¿Qué?- dije en voz alta
Así acaba el vigésimo primero capítulo de Despierta.

P.D: si habéis leído todo esto, gracias, lo aprecio MUCHISIMO! Y segundo, y más importante esto lo he escrito en EEUU. Si :)



sábado, 18 de agosto de 2012

20º Capítulo

He hecho una especie de diario con los 7 días y 6 noches de este magnifico viaje.

  • Día 7 de Agosto de 2012
Empece a escuchar un ruido molesto, alguien estaba abriendo una cremallera larga. Empece a hacer ruidos de enfado.
mm- grite
- Despertad tortolitos, es hora de desayunar, que hay un largo día por delante- esa voz era claramente de Berta, como es que se ha levantado tan pronto ella nunca madruga
- Esta bien, pero vuelve a cerrar la cremallera- dijo Miguel
- A sus ordenes- contesto Berta, cerro la cremallera y se alejó

Mire el reloj, y entendí que nos levantara, eran las 12:00. Me puse en pie y recordé que estaba en la tienda de campaña, me choque contra el techo y me agaché. Salí de la tienda a coger mi vieja maleta azul. Cogí unos vaqueros cortos y una camiseta de tirantes sencilla. Me gire para que Miguel no me viera cambiarme.
- Venga Ana, ya te he visto en ropa interior
- Pero eso era por otra razón, ahora me estoy cambiando, eso no es romántico
- Si, pero me gustan las vistas
Sonreí, me gire y me quite la camiseta de forma sexy. El me tiro y me agarró. Me hizo cosquillas y cuando estaba mi cabeza sobre sus piernas, me beso.
- No me atontes con esos besos, que es muy tarde, hay que bañarse, salir por ahí...- seguía hablando, cuando, de repente me calló con un beso. Me escabullí, me puse el bikini, la camiseta, me cambie de pantalones y me peine.  Él seguía en su saco. 
- Venga, levanta
- Ahora, yo tengo sueño- me anunció
- Sal del saco y vístete
- No
- ¿Como te has atrevido a decir no a Ana Vega?- le abrí la cremallera del saco se lo quite de las piernas. Le bese y él me beso, entonces la camiseta del pijama.
- A la, ya solo te falta el bañador y listo para el día.

Al final me hizo caso y se cambió, salimos de la tienda de la mano. Pude ver a Berta rodeada de nuestros amigos comentándoles cosas. Hacía un día precioso y caluroso, no había muchas nubes que interrumpiesen los rayos del sol. El agua estaba muy clara y limpia, daba ganas de entrar de golpe. La voz de Berta interrumpió mis pensamientos.
-Por fin, ya creíamos que estabais...
- ¡Berta!- la interrumpí gritando y sonriendo con cara de asombro a la vez. Creo que me había puesto roja. Como pudo decir eso, no me molestaba, pero cualquier cambio que creí detectar antes, se alejó de mis pensamientos.
- Bueno, bueno. Chicos, como yo me se este pueblo, creo que debería decir a donde ir. Podemos quedarnos aquí hasta la hora de comer. Luego ir a un restaurante o algo. Después podemos visitar la isla. - dijo Berta
Todos se quedaron sorprendidos con lo de la isla. Yo tenía ganas de ir, pero por el momento quiero bañarme en esa agua cristalina.

Sofia puso música con su ipod y sus altavoces. Y nos desnudamos. Luego nos acercamos a la orilla, la arena era más blanda y la podías sentir entre los dedos, el agua te mojaba los pies. De repente Mireia me salpicó. Yo corrí detrás de ella y la empapé. Después todos se empezaron a mojar unos a otros.



El agua empezó a cubrirnos por las caderas y alguien me empujo por detrás, y me caí en el agua. Me encantaba esa sensación, estar bajo el agua. Al sacar la cabeza vi a Abel. Le di la mano, él la cogió y tire de él, no se como lo hice pero se cayo al agua.  Entonces vi como lo había conseguido.
- Hola pequeño tomate rojo, he venido a salvarte- dijo Miguel
Sonreí. Nos dimos un beso. Entonces le puse mis brazos sobre su espalda, le empuje hacia atrás y el me agarro. Estaba debajo del agua envuelta entre sus brazos, me soltó y pude salir a respirar. 


Nos lo pasamos genial, después salimos y nos tumbamos en la arena a tomar el sol y hablar. Luego jugamos a las cartas. Después nos vestimos y fuimos al pueblo.

Era bastante pequeño, la plaza tenía pocas tiendas y estaba como desierto.
- Esto parece desierto- dije
- Si, aquí vive poca gente y no se deja  aparecer por la plaza. Por eso hay muchos turistas, pero prefieren comer en la isla.
La forma en la que nombro la isla, era misteriosa y atractiva, me entraron ganas de verla. Pues no había mucho donde elegir, un restaurante pequeño que no tenía buena pinta, un bar con fotos de chicas desnudas por las paredes o un sitio de helados.
- Pues yo elijo el bar- dijo mi hermano riendo
- Jaja- dice Sofia
- Venga, cariño, sabes que solo puedo verte a ti- dice mi estúpido hermano
Entonces la coge y la da un beso.
- Uh, muac, muac- dijo Berta
- Bueno, entonces el restaurante ¿no?- dijo Jaime
- Vale- dije
- Si-dijo Mireia
- Jo -dijo Adrian
Me acerque a Sofia y la dije al oído:
Deberías dejarle
- Te he oído- dijo mi hermano
Todos nos alejamos riendo. La verdad es que salir con mis amigos y con mi hermano no esta siendo tan mal como me pensaba, después de que Sofia me suplicara una y otra vez, acepté a que viniera. Comimos, la comida no estaba mal y no tardaban nada en servirla. Pero no entendía porque no ponían servilletas, eso me hizo desconfiar un poco  de la limpieza del restaurante. Pagamos cada uno lo suyo, luego salimos.
- Bueno ¿Quién quiere ir a la isla?- dijo Berta
Todos gritamos "yo" a la vez. Seguidme. Avanzamos por una pequeña calle, sin asfaltar, estaba llena de piedras, olía realmente mal y cada vez de hacía más estrecha. Por fin llegamos al final y allí estaba una tienda de bicicletas. Era pequeña y cutre, estaba rodeada de plantas que hacían sombra en el interior.
-¿Qué hacemos aquí?- pregunte
- La isla no es que este cerca precisamente- dice Berta, con tono sarcástico
- Pero, tía ¿Cuanto va a costar entre la de comida que vamos a comprar y esto?-dice Mireia
- No te preocupes- dice Berta, tocándole el hombro.- es gratis, solo la vamos a alquilar.
Entramos, y salimos con nueve bicicletas. Eran muy bonitas de color rojo y blanco. Hice una foto a Lidia con el móvil.



No tardamos mucho en llegar, yo conducía mi bici cerca de las chicas y hablamos de cosas; como de chicos (esas conversaciones nunca faltan), de dinero ( Mireia no tenia mucho dinero, y no podía pagar 7 días 3 comidas por día, bueno yo tampoco podía y seguro que la mayoría tampoco). Llegamos.

Esa isla era preciosa, tenía muchas palmeras cerca de la playa. Había un camino cerca de la playa rodeado de más palmeras y rocas para pasear con la bicicleta. Hacía menos calor y había más humedad. Era perfecto. Entonces los chicos empezaron a pelearse con las bicis y aprovechamos las chicas para hablar.
- Este sitio es...-dije, sin palabras para describirlo
- Perfecto, lo se- dice Berta
- ¿Cómo es que no vienen aquí todo el mundo a veranear?- dice Mireia
- Pues no lo sé -dice Berta, intentando encontrar una explicación
- Este sitio nos encanta, gracias por enseñárnoslo- comenta Lidia 
- Es verdad, muchísimas gracias- digo
- Jaja, este es un sitio perfecto para que Ana deje de ser...- Berta no puede acabar la frase
- No, no digas esa palabra, te van a oir
- ¡Virgen!- grita Berta. Todos los chicos se giraron, incluido Miguel, que vergüenza.
Miro con ojos de loca a Berta. La verdad es que quería hacerlo, sentía que era el chico de su vida, quería que su primera vez fuera con él. Pero ¿y si no le gusta lo que ve? ¿Que pasa si no lo hago bien? La duda más grande que tenía era, si era su primera vez también. No puede ser, el es tan guapo, y antes ligaba con todas, alguna tenía que haberse acostado con él. Imaginárselo era espantoso. Intentaba pensar en otra cosa, todo era tan confuso, estaba tan nerviosa. Entonces suena un sonido muy alto, mi cabeza se gira directamente, era como un reflejo. Miguel estaba tirado en el suelo.
Frenamos las bicicletas. Me bajo de ella y la dejo en el suelo. Miguel tenía cara de dolor pero no era nada, aunque era desagradable verle sufrir, aunque fuese por una cosa tan tonta como por un pequeño corte. Me acerqué a él.
- Miguel ¿estas  bien?-dije. El intentaba levantarse.
- Si, no es nada. Cuando te pille Jaime.
- Lo siento tío.- respondió Jaime
Entonces besé a mi novio. Le pilló por sorpresa, porque no solemos besarnos en público, bueno, no cuando todos nuestros amigos nos miran. Daba un poco de vergüenza que nos miraran. Al soltarle vi como Berta hacía señales a los demás de que se fueran.
- Uh, mi hermanita parece sacada de una película. Que beso tan apasionado- decía mi estúpido hermano mientras se alejaba
- Muac, muac,muac- se oía a lo lejos
- Que tontos que son-decía Berta con voz muy madura. Como si ella no lo hubiese echo nunca.-estamos en frente del hotel Zimmerman.

- Uff...por fin se han ido-dijo Miguel. Sonreí.
- Ese beso...- intento expresarse Miguel, pero yo le interrumpí.
- Ya se que fue una estupidez, no se porque lo hice. No me gusta verte así, tirado, herido.- murmullé intentando explicarme
- Ha sido genial- dijo mi novio, mientras posaba sus labios en los míos. Estaban calientes y era una sensación genial. Definitivamente quería hacerlo con él. Me toqué el pelo y me alejé unos centímetros de su boca.
- Oye, esta pregunta es rara... y muy incomoda- dije
- A ver, dime
- Er... quería saber. Vale, sin rodeos. ¿Te has acostado con alguien?
El parecía desconcertado. Luego sentí que se ponía nervioso.
- Si
Esa palabra tan pequeña, significó tanto para mí. Mi sonrisa, cambio a disgusto. Mis ojos se pusieron húmedos. No, para Ana. No llores. Pero es que tenía tantas ganas. Que no fuese virgen, era esa idea insoportable que me quería quitar de la cabeza. Él notaba mi disgusto, pero antes de que dijese algo dulce que me hiciese derretirme, le dije:
- ¿Con cuantas?
- Solo una
Una chica, solo una, para mi no me parecía poco. Era horrible. ¿ Quien habrá sido la afortunada? ¿Quien habrá disfrutado de tocar, esos brazos, esos abdominales, esa tripa? ¿Quien se habrá acostado con mi chico? Cada pregunta que me hacía, me hacía tener más ganas de llorar. Empecé a sollozar.
Vamos- dije, se me cortó la voz. Me levante y eché a andar hacía mi bicicleta.
- Ana- gritó
Me giré. Él se acercó a mi. Puso su pecho tan cerca del mio que casi podía sentirlo. Acercó tanto su boca a mi cara, que casi podía besarle.
- Ana, si, me he acostado con una chica. Pero, ojalá no lo hubiese hecho. Solo lo hice porque estaba borracho, no sentía nada por ella. Nada, comparado con lo que siento por ti. Ojala, si es que alguna vez quieres dar el paso, que yo lo hubiese dado contigo. Lo que haya hecho ajeno a esta relación no puede importar, porque he cambiado. Ahora mantengo una relación con una persona tan especial. Si alguna vez quieres dar el paso, será también el mío. Porque tu me has cambiado completamente. Ana, te quiero.
No podía hablar. Nunca nadie me había dicho que me quería. Lagrimas se caían por mis mejillas, pero no eran de tristeza, sino de felicidad. Sonreí.
- Yo también te quiero Miguel
Entonces mis labios rozaron los suyos y luego se juntaron más y acabo siendo un beso largo y apasionado sentía chispas,calor,amor. Creía escuchar la voz de mi cantante favorita, Taylor Swift, cantando Sparks fly, diciendo:


" Cause I see Sparks fly, whenever you are smile

  Get me with those green eyes, baby
  As the lights go down
   Give me something that'll haunt me when you're not around "


(" Porque veo chispas saltar cada vez que sonríes
  Persuádeme con esos ojos verdes cariño
  Mientras se apagan las luces
  Algo que me refugie cuando no estés cerca
  Porque veo chispas saltar cada vez que sonríes ".)

Es una sensación tan preciosa. Pero no duró mucho más porque tuve que llevarle en bicicleta. Lo que hicimos fue esconder la suya en un arbusto, para que no nos la robaran. 

Entonces se sienta en la bicicleta y yo en el hueco que queda y encima suyo. Empecé a acalorarme, creo que estaba roja. Así que empecé a llevarle pero pesaba tanto.
- Cariño, ya podías quitarte esos kilitos de más- dije. Yo sabía perfectamente que el estaba delgado y en forma, no necesita adelgazar nada, pero era para verle enfadarse.
Sonreí.
- Ah ¿yo? Creo que tu deberías hacer ejercicio para poder tener algo de brazo-dijo él
- Eres tonto
- Si, pero te quiero- no me iba a acostumbrar a oír eso. Esas palabras me hacían sentir la chica más feliz.
- Bueno, pues la chica a la que quieres te va a dejar conducir.
Al final, me llevó él y llegamos en menos de cinco minutos. Dejamos la bicicleta aparcada junto a las demás. Y seguimos a nuestros amigos a la playa. Esa parte tenía muchas rocas y había unas bastante grandes a unos cuantos metros de allí. Al final de la playa había una carretera y al otro lado un buffet libre. Nos empezaron ha decir cosas tontas como lo de "muac, muac", que infantiles podían llegar a ser.

Nos metimos en el gran buffet, era muy barato para la comida que había. Solo costaba 4 euros y podías comer todo lo que quisieses. Estaba hambrienta, me cogí una especie de carne, patatas, ensalada, croquetas y de postre un helado de fresa. Estaba satisfecha. Propusieron comer y cenar aquí cada día. Iba a ser un poco rollo venir en bici hasta aquí cada día, pero era lo más barato. Salimos todos juntos, entonces vi que había una puesta de sol, era precioso. El cielo estaba azul y a la vez anaranjado, el sol estaba a punto de desaparecer entre las olas. 
- Chicos venid- Berta nos dijo mientras corría a alguna parte.
Nos llevaba a esas rocas grandes. Entonces empezó a escalar, no parecía muy difícil, pero me estaba entrando un poco de miedo. 
¿Quién quiere saltar?-dijo Berta
Yo no quería. Se desnudo y se quedo en un bonito biquini rosa pálido, le favorecía.
- Venga- dijo mientras saltaba al agua.
Entonces Miguel me cogió la mano, y me ayudo a subir. Yo iba después de Lidia y cuando la vi tirarse me asuste.
- ¿Te atreves?- susurró Miguel en mi oído
- No-dije
- Venga, yo salto contigo- entonces me agarró la mano
Intente sonreír por el bonito gesto.
- Gracias
- 3,2,1- contaba hacia atrás y de repente salte. 


Me entró vértigo en los pocos segundos que pude disfrutar de esa experiencia. Al sacar la cabeza del agua, dije:
- ¡Es genial!
Miguel sonrió. Se empezó a hacer tarde y después de muchos saltos, risas, besos y conversaciones, volvimos a las cabañas. Llegamos en 20 minutos. Estábamos agotados y yo entre en la cabaña para cambiarme. Abrí la maleta y cogí mi pijama, era una camiseta azul claro y unos pantalones grises con puntitos del mismo color que la camiseta. Entró Miguel.
- ¿Te vas a dormir ya?
- ¿Qué hora es?
- Las 12
- No te parece tarde
- No
- Pues yo estoy cansada, además Berta nos despertará pronto, y a ver quien me levanta.
Miguel se ríe. Luego me besa y me besa, y me va empujando hacía abajo hasta que me tumbo. Entonces me quita la camiseta de tirantes. Mi frío por estar mojada se me fue rápido ante ese movimiento tan sexy. Me desabrochó el pantalón y me lo fue bajando poco a poco. Me siguió besando de forma provocadora. Yo le quite la camiseta. Nos quedamos ambos en bañador. El me volvió a besar y me tocó las caderas, el abdomen, y fue subiendo poco a poco, hasta llegar a mis pechos. Entonces yo le rocé a él, sus musculosos brazos, y su tripa, luego su espalda y sin pensar puse mis manos en su trasero. Fue algo, indescriptible. Me sentía genial, quería seguir y seguir. Pero le paré.
- Cariño, este no es el momento -dije cortante
- Vale, pues que sepas que lo haces muy bien
- Oh, me siento alagada- dije bromeando.
Me cambie de ropa, y vi que me miraba. Me puse el pijama y me intente dormir.
- Buenas noches amor-dije
- Buenas noches cielo
Dormí con una gran sonrisa en la cara, mañana sera nuestro aniversario, 3 meses juntos, y cuantos meses más quiero pasar con él. Así acaba el vigésimo capítulo de Despierta. Os dejo el vídeo de la canción de Taylor Swift aquí abajo:

jueves, 2 de agosto de 2012

19º capítulo

Ando por los adoquines de la calle, donde tanta gente te empuja y corre a todas partes y parecen saber a donde se dirigen. Yo se a donde me dirijo, voy a coger mis notas, espero que sean buenas porque he trabajado mucho este trimestre. Al acercarme al colegio, vi a ese ángel que me alegra cada día mas y mas.  Empece a sentir cosquillas en la tripa y suspire. El me puso su brazo en mi cintura y me dio un dulce beso.
- Tengo unas ganas de irnos todos juntos a Lura- dije emocionada
- Yo tengo ganas de pasar tanto tiempo contigo - dijo mi novio. El como siempre comenta cosas románticas que me hacen sentir la chica mas afortunada del mundo.
Sonrió.
-Y yo - dije, intentando decir una cosa romántica como las que me dice el.

Nos metemos en el deprimente instituto, que esta mas solitario que otros días. Cruzamos el pasillo y nos metimos en la clase mas grande del instituto y nos sentamos cerca de nuestro grupo de amigos.

La profesora de matemáticas se levanta de su silla y se pone enfrente de los alumnos. Se puede ver su mal gusto a la hora de vestir, porque lleva una camiseta larga rosa y apretada al cuerpo, también lleva unos pitillos rojos tan apretados que parecía esquelética. Empezó el discurso diciendo:
- Bueno, como ya sabéis hoy es vuestro ultimo día de la E.S.O. Y ya no tenéis que entrar en el instituto hasta el 10 de septiembre.- de repente se oyen a parte de los alumnos abuchear- bueno,bueno, como decía si queréis volver a entrar en el colegio para recoger cualquier cosa que no habéis recogido aun podéis hacerlo mañana desde las 12:00 a las 4:00 de la tarde. Para acabar con este curso tan maravilloso os vamos a dar las notas. Empecemos:
•  Mario Alonso
•  Paula Arribas
•  Daniel Armas
- Has visto los zapatos de Paula son preciosos ¿Donde los habrá comprado?- Berta me susurraba cosas de cada una de las personas que fue a coger sus notas, le encanta comentar cosas de la gente.
Pasaron los minutos y la profesora de mates pronuncio mi nombre:
- • Ana Vega- me levanté de la silla y ande deprisa hacia mis notas, tal vez por el entusiasmo de verlas o simplemente por los nervios de irnos de viaje en menos de una hora. Al llegar ahí, cogí mis notas y me gire para volver a mi silla. Pero algo raro pasaba había chicas que estaban sentadas que tenían sus miradas clavadas en mi, como si las hubiera hecho algo. Me puse a pensar en ese temas hasta que nos dejaron irnos.

En ese momento mis emociones cambiaron, sonreí y me olvide por completo de lo que acaba de pasar, ahora estaba feliz pero muy nerviosa porque cada persona que viene al viaje se encargaba de una cosa, pues yo me encargo de llegar a nuestro autobús.

- Chicos, quedan 30 minutos para llegar al autobús y en metro se tardan 20 minutos. ¿Que pasaría si el metro de retrasa? ¿ Que pasaría si por todas las maletas que llevamos, llegamos tarde a todos los andenes?

Me puse a pensar en otra alternativa. Ya lo tengo. Cogí el móvil esperando un milagro. Empece a escribir un mensaje:

Mama necesito que vengas con la furgoneta al insti, por favor!

No se como lo hizo pero en menos de 1 minuto estaba allí, y aunque vivamos a diez minutos del instituto, no te da tiempo a leer el mensaje, bajar al garaje, coger el coche y venir en menos de un minuto.
Me encantaría preguntarle como lo hizo pero estaba demasiado nerviosa para hacer preguntas   irrelevantes en ese momento. Entonces todos metimos nuestras maletas en la furgoneta de mi madre, y la dije que las llevase a la parada del autobús, la deje un papel con la dirección.  Nosotros corrimos hacia el metro y al final no llegamos tan tarde, quedaban 5 minutos. Sentí un alivio enorme al despedirme de mi madre y meterme en el autobús. 

Busque un sitio donde sentarme con Miguel.

- ¿Ya estas tranquila? Parecía que te iba a dar algo en la salida del insti, estabas roja como un tomate.- se reía. 
- Me alegro de que te haga gracia- dije sonriendo.
- Eres mi pequeño tomate rojo - dijo Miguel, solo pude sentir felicidad a su lado. Estábamos a punto de sentarnos, cuando Jaime coge del brazo a Miguel:
Tío, te has enterado de que Fonsi... Ya sabes... Con Cecilia, han intimado- dice riendo. Se sienta en un asiento y le hace una señal a Miguel de que se siente al lado suyo. 
- A la en serio- contesta sin mucho interés Miguel, mientras se sienta al lado de Jaime. Me mira, abre mucho los ojos y pone cara de estar llorando. Me empiezo a reír, mientras avanzo por el autobús para buscar un asiento libre cerca de mis amigas.

Miro en el fondo y veo a Mireia haciéndome una señal de que me siente al lado suyo. Bien ya tengo asiento. Me senté entre Mireia y Berta. El autobús tardo unos 15 minutos en arrancar, en ese tiempo, Berta se puso a hablar con lidia y con Sofia:


- Tías, habéis visto como han cambiado todos los chicos. Abel el año pasado era tan odioso con esos humos, pero ahora no están borde. Bueno, el que mas ha cambiado ha sido Miguel, porque ahora mantiene una relación pero durante los últimos 3 años ha estado liándose con todas las que se ponían en su camino. -Es cierto, ya se me había olvidado el Miguel de antes. - todas deberían tenerte envidia.


Deberían  tenerme envidia, deberían tenerme envidia. Algo dentro de mi quería relacionar esas palabras con algo, así que pensé y se me vino a la cabeza las miradas de esas chicas. Me miraban así por envidia, aun no entiendo como puedo tener una relación con un chico que hace 4 meses se estaba liando con cualquiera. Dentro de dos días hacemos 3 meses. Las 7 horas y media se hicieron cortas, entre dormir, hablar con mis amigas, hablar con Miguel, y escuchar música. Por fin llegamos.


 Me puse de pie y levante a Berta y Sofia. Eran las 2:00 de la madrugada, estaba que me caía. Cogimos las maletas e hicimos un circulo, Berta se puso en el medio para decirnos donde estaría nuestro hotel porque ella se encargaba de eso.

- Bueno chicos, ya se que esperabais dormir en una cama en un hotel. Pero los planes han cambiado, bueno los he cambiado. Vamos a dormir en tiendas de campaña cerca del mar.
-¿Qué?- dijo Adrian
-¿Tiendas de campaña?-dijo Jaime
-¿Como?- dijo Lidia
- Lo que oís, venga seguidme. 
Todos íbamos detrás de ella confusos. Me agarre a la mano de Miguel. No nos dijimos nada creo que porque estábamos cansados. Aunque el parecía con energía.

-Venga, no puedes estar tan cansada- me decía Miguel

- Tengo sueño- anuncie
Despierta
Yo gire la cabeza. De repente siento sus brazos bajo mis piernas.
-¿Que haces?- digo
- ¿No tenías sueño? No quiero que mi novia se caiga, que mañana cumple 16 años. Así que te he cogido.- casi se me había olvidado que mañana era mi cumpleaños.

Intente sonreír para que viera que apreciaba ese gesto, aunque le hubiese dado mil gracias por evitarme andar. Cuando llegamos a la arena, el quería seguir andando conmigo en brazos, pero no le deje. Me puso su brazo sobre mi hombro y tiro de mi.

Llegamos al sitio, era precioso. Estaba rodeado rocas y la arena era dura, a unos cuantos pasos teníamos el mar.También había una mesa de picnic cerca. Me tumbe en la arena, y los chicos se pusieron ha montar las tiendas, mientras Berta les mandaba. Yo empece a cerrar los ojos y no recuerdo mucho más.

Hasta que abrí los ojos, aun era temprano y vi a Miguel durmiendo, era tan mono con los ojos cerrados. Le di un beso en la frente, el abrió los ojos un segundo y sus brazos me envolvieron. Así acaba el décimo noveno capítulo de Despierta.